La docente Isabel Maina explicó cómo funcionan algunos de los prefijos negativos más utilizados en el idioma español y aprovechó la actualidad para despejar dudas sobre cómo debe pronunciarse correctamente la palabra Nobel, tanto al referirse al célebre premio internacional como al apellido de su creador.
En una nueva edición de su columna Secretos del Buen Decir, en PONELE H Radio-TV, la profesora Isabel Maina indicó que “en español existen pequeñas sílabas que, colocadas delante de una palabra, niegan todo lo que viene después”. Y en ese marco comenzó repasando el uso del prefijo in-, presente en palabras como inútil, inequívoco, inactivo o increíble.
Sin embargo, aclaró que esta regla presenta excepciones cuando la palabra comienza con las letras R o L, casos en los que el prefijo se transforma para conservar la pronunciación correcta.
“Cuando la palabra comienza con R o con L, no se usa ‘in’; se utilizan las formas ‘ir’ e ‘il'”, dijo. Y como ejemplos mencionó términos de uso cotidiano como irresponsable, irracional, irrompible, ilógico, ilegible, ilimitado, ilegítimo e ilícito, destacando que escribirlos con una sola “r” o mantener el prefijo in- constituye un error ortográfico y de pronunciación.
“Decimos irresponsable porque necesitamos conservar el sonido fuerte de la R”, aclaró.
Maina también recordó que el español dispone de otros recursos para formar palabras con sentido negativo. Además del prefijo des-, utilizado en verbos como desanimar, desmentir, desacreditar o desmotivar, existen los prefijos a- y an-, presentes en palabras como anormal, atípico, atemporal, analfabeto y anaerobio.
“No solo ‘in’ niega palabras; también existen los prefijos ‘des’, ‘a’ y ‘an'”, remarcó.
En la segunda parte de la columna semanal, la profesora Isabel Maina abordó una consulta que suele repetirse en medios de comunicación y redes sociales: la pronunciación correcta del apellido del científico sueco Alfred Nobel, creador del prestigioso premio internacional.
Explicó que el apellido debe pronunciarse Nobel, con el acento prosódico sobre la e, respetando la pronunciación original y sin castellanizarlo.
“Los apellidos extranjeros no deben adaptarse al gusto de cada uno; se respetan tal como son”, puntualizó la destacada columnista.
A partir de esa explicación, recordó que Argentina cuenta con cinco Premios Nobel, un motivo de orgullo nacional que suele mencionarse con frecuencia en el debate público.
Otro error frecuente que señaló Maina es el que aparece cuando algunas personas escriben expresiones como “el nobel escritor” o “la nobel secretaria”, utilizando la palabra para indicar que alguien es principiante o recién comienza una actividad.
No existe la palabra “nobel” para referirse a una persona que recién empieza una actividad; sino la expresión “novel”, con acento prosódico en la letra e.
Maina insistió en que conocer estas reglas no responde únicamente a una cuestión académica, sino que permite expresarse con mayor precisión y evitar errores que terminan multiplicándose por costumbre.
“La idea de esta columna es ayudarnos a descubrir esos pequeños errores que repetimos sin advertirlo”, destacó la docente.
Con una explicación clara y ejemplos cotidianos, la profesora Isabel Maina volvió a demostrar que el idioma está lleno de detalles que vale la pena conocer. Comprender cómo funcionan los prefijos y respetar la pronunciación correcta de palabras y apellidos no solo mejora la comunicación, sino que también fortalece el cuidado de la lengua.

