Hay palabras que las personas utilizan todos los días sin detenerse a pensar en la cantidad de significados que pueden tener. En su habitual columna de los viernes en PONELE H Radio-TV, Isabel Maina eligió esta vez una de ellas: “parte”.
“Encontré por ahí una palabra que a veces no le damos importancia, forma parte de nuestro lenguaje cotidiano y tiene mucho uso”, explicó la profesora Isabel Maina al comenzar su columna Secretos del Buen Decir, en PONELE H Radio-TV. Y rápidamente dejó en claro que se trata de una palabra particularmente versátil: puede ser “la parte” o “el parte”, según el contexto.
En ese tren, recorrió algunos de los usos más habituales de “parte”, que puede referirse a una porción, un fragmento o un pedazo; pero también a la participación de alguien en una actividad, a un lugar indeterminado o incluso a un informe o comunicado.
Así aparecen expresiones como “parte por parte”, cuando se analiza algo detalladamente; “ser parte” de un grupo o una comisión; o “el parte médico”, “el parte oficial” y “el parte meteorológico”, cuando la palabra funciona como sustantivo masculino.
También explicó el uso de la expresión “por mi parte”, utilizada para señalar la participación o posición de quien habla. “Por mi parte, haré tal cosa”, ejemplificó la docente. Y diferenció ese uso de otros que suelen confundirse.
Uno de los ejemplos que destacó fue “parte de pago” o “en parte de pago”.
“Entregó la camioneta como parte de pago. O la entregó en parte de pago. Insisto en esto: nunca por parte de pago”, remarcó.
“De parte” y una diferencia que suele pasarse por alto
Otro de los usos analizados por Isabel Maina fue el de “por parte de”, especialmente cuando se indica el origen de un vínculo familiar. A saber: “Hermana por parte de padre” o “primo por parte de madre”.
También aparece cuando alguien actúa en nombre de otra persona, que “viene de parte de su hija”.
En ese punto, la conversación derivó hacia la expresión cotidiana “mandale saludos”, que la columnista quiso poner bajo la lupa. Y explicó que, cuando existe un intermediario, resulta más preciso decir “dale saludos a tu mamá de mi parte”.
El planteo generó una entretenida interacción en el estudio, pero también permitió recuperar una de las ideas que atraviesan su columna, y es que muchas veces las personas repiten determinadas expresiones simplemente porque están acostumbradas a escucharlas.
“Uno no se pone a pensar. El problema es que a veces no cuestionamos lo que decimos. Simplemente lo decimos porque escuchamos siempre que así se dice y lo repetimos”, reflexionó Maina.
Parte de algo más grande
La profesora también explicó expresiones como “tomar parte” y “formar parte”, vinculadas con la participación dentro de un grupo o una actividad.
Y recordó que “parte” incluso puede utilizarse para referirse de manera indirecta a determinadas zonas del cuerpo, como ocurre cuando alguien dice que se lavó “las partes”.
La conclusión fue contundente, en cuanto a que “la palabra sirve para todo. Es una palabra muy versátil”.
Para Maina, descubrir todos estos usos fue también una forma de volver a mirar algo cotidiano desde otra perspectiva.
“Uno va rebuscando acá, allá, sacando de un lugar, de otro, y se armó todo esto que nunca lo había tenido en cuenta”, contó.

San Martín, su héroe
Pero la columna tuvo un segundo tramo completamente diferente. Como cierre, Isabel Maina decidió dedicar unas palabras al General José de San Martín, a quien considera su héroe.
Recordó el aniversario de su fallecimiento, que se cumplirá el 17 de agosto, y recomendó especialmente acercarse al poema “El Nido de Cóndores”, de Olegario Víctor Andrade, escrito en ocasión de la repatriación de los restos del Libertador.
La historia del cóndor que, en la imaginación del poeta, había acompañado a San Martín durante su campaña de Los Andes y que luego esperaba su regreso a la patria, despertó una particular emoción en Isabel.
También destacó la dimensión estratégica de San Martín y recordó la llamada “Guerra de Zapa”, su sistema de espionaje y contraespionaje organizado durante la preparación de la campaña libertadora de Chile y Perú.
Pero más allá de la historia, para ella San Martín tiene un significado íntimo. “Es mi héroe”, afirmó.
Y contó una costumbre que conserva desde hace años, relatando que cuando pasa frente al busto de San Martín, en la plaza que lleva su nombre, lo saluda.
“Dos veces a la semana, juro, juro, es verdad esto, y que me digan que estoy loca, que no me importa, pero paso y lo saludo. ‘Buen día, mi general’”.
Una frase sencilla que terminó convirtiéndose en el cierre perfecto para una columna que comenzó hablando de una palabra y terminó refiriéndose a una parte mucho más profunda de su propia historia.
“El general es parte de mi historia, de mi infancia”, resumió Isabel. Y así, entre palabras, recuerdos y afectos, su saludo volvió a ser el mismo de siempre: “Buen día, mi general”.


