Fue al abordar un tema de fuerte actualidad y sensibilidad social: el uso incorrecto del término “raza” para referirse a grupos humanos. Con respaldo histórico y científico, explicó por qué ese concepto quedó obsoleto y cómo debe emplearse correctamente el lenguaje.
La profesora Isabel Maina volvió a combinar lenguaje, historia y reflexión social en una nueva entrega de su columna Secretos del buen decir, esta vez para aclarar un concepto muy utilizado, y muchas veces mal empleado, en debates actuales vinculados a conflictos internacionales y cuestiones culturales.
“El concepto de raza está totalmente fuera de lugar cuando hablamos de seres humanos”, apuntó de manera contundente al comenzar su exposición en el programa PONELE H Radio-TV.
Tomando como punto de partida los comentarios que circulan en redes sociales y medios sobre los conflictos en Oriente Medio, Maina explicó que aún hoy se escucha hablar de “raza judía” o “raza árabe”, expresiones que la ciencia moderna descartó hace décadas.
Apoyándose en material enciclopédico y estudios genéticos, recordó que antiguamente se clasificaba la humanidad según el color de piel: blancos, amarillos y negros. Sin embargo, señaló que esas teorías estaban atravesadas por una fuerte carga ideológica y discriminatoria.
“En el Siglo XVIII se consideraba a la raza blanca superior, asociándola con inteligencia y belleza, mientras que a los negros se los describía como primitivos. Hoy sabemos que eso no tenía base científica”, explicó la docente.
Y remarcó que los avances genéticos demostraron que todos los seres humanos comparten el 99,9% del ADN, lo que deja sin sustento cualquier diferenciación racial, apuntando que “las diferencias físicas tienen que ver con cuestiones geográficas, climáticas y evolutivas, no con capacidades intelectuales ni con superioridad de ningún tipo”.
Entre animales
Durante su exposición, Isabel Maina también explicó que el término “raza” sí continúa utilizándose correctamente en el caso de los animales, especialmente en especies domésticas o de producción, como perros y bovinos. Allí sí existen diferencias genéticas seleccionadas con fines específicos.
En cambio, para las personas, las palabras adecuadas son “etnia” o “población”, ya que hacen referencia a grupos unidos por cultura, historia, lengua o territorio compartido.
“Puede hablarse de etnia árabe, etnia judía o etnias africanas, porque allí se consideran aspectos culturales y sociales, no supuestas diferencias biológicas”, aclaró la profesora.
Asimismo, con su estilo didáctico y reflexivo, insistió en que el lenguaje no es inocente y que las palabras construyen formas de pensar.
“Muchas ideas discriminatorias permanecen vivas porque seguimos usando conceptos equivocados sin detenernos a pensar de dónde vienen”, advirtió.
Secretaros del Buen Decir generara repercusión entre los oyentes y seguidores del espacio, consolidando un segmento que no sólo enseña sobre el idioma, sino que invita a reflexionar sobre la sociedad y la forma en que las personas se comunican.

