Es una de las enfermedades de la piel más frecuentes durante la infancia, aunque también puede presentarse en adultos. El doctor Di Tella explicó las principales características, los síntomas que deben alertar a los padres y la importancia de los cuidados cotidianos para evitar los brotes.

Durante una nueva edición de Saludablemente Hablando, en PONELE H Radio-TV, el médico dermatólogo Renato Di Tella señaló que la Dermatitis Atópica es una enfermedad inflamatoria crónica, no contagiosa, que afecta aproximadamente entre el 15 y el 20% de los niños y hasta un 10% de los adultos.

También recordó que es conocida como eczema o eczema atópico y que suele manifestarse con una intensa picazón que puede alterar significativamente la calidad de vida.

“La Dermatitis Atópica es una enfermedad inflamatoria crónica que produce una picazón muy intensa y puede afectar el sueño, la alimentación y la vida diaria de quienes la padecen”, subrayó el especialista.

Además, explicó que el estado del tiempo tiene una incidencia importante sobre la salud de la piel. Destacando que los cambios bruscos de temperatura, el viento, el calor, la humedad y la sequedad ambiental pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la aparición o el empeoramiento de distintas enfermedades dermatológicas, incluida la Dermatitis Atópica.

La enfermedad suele aparecer desde los primeros meses de vida. En los bebés afecta principalmente la cara y el cuero cabelludo, donde provoca piel enrojecida, irritada, descamada y con mucha picazón.

A medida que el niño crece, las lesiones suelen localizarse en los pliegues de los codos, detrás de las rodillas, el cuello y otras zonas de flexión.

Di Tella explicó que muchas veces la Dermatitis Atópica puede confundirse con otras enfermedades de la piel, incluso por profesionales de la salud. Puede parecer un simple salpullido o incluso una escabiosis (sarna), ya que ambas producen una picazón intensa.

Sin embargo, aclaró una diferencia fundamental, ya que “la Dermatitis Atópica no es contagiosa. No se transmite por contacto, por la ropa ni por compartir objetos”, puntualizó.

El especialista recordó que no existe una “crema mágica” que cure definitivamente la enfermedad.

La Dermatitis Atópica suele acompañar al paciente durante gran parte de la infancia y evoluciona mediante períodos de mejoría y brotes. Motivo por el cual resulta fundamental mantener controles médicos periódicos y consultar nuevamente cuando los síntomas reaparecen o empeoran.

Uno de los conceptos centrales de la exposición del doctor Di Tella fue el papel que cumple la llamada barrera cutánea.

Según indicó, las personas con Dermatitis Atópica presentan una piel excesivamente seca que pierde su capacidad natural de protección.

Esa alteración facilita el ingreso de alérgenos, irritantes y microorganismos, favoreciendo nuevas inflamaciones e incluso infecciones bacterianas cuando el rascado produce heridas.

Más allá de los medicamentos que pueda indicar el dermatólogo según cada caso, el tratamiento más importante consiste en cuidar correctamente la piel todos los días.

El especialista recomendó:

-Realizar baños cortos y con agua tibia.

-Evitar permanecer mucho tiempo en el agua.

-No abusar de los baños repetidos durante el día.

-Utilizar jabones cremosos o específicos para pieles sensibles.

-Aplicar cremas humectantes de manera frecuente.

-Elegir ropa de algodón y evitar telas sintéticas o lana que puedan irritar la piel.

Durante la charla, Di Tella hizo especial mención de un error muy habitual. Desaconsejó el uso del tradicional jabón blanco para la higiene corporal, ya que posee un pH alcalino y detergentes que alteran aún más la barrera protectora de la piel.

En cambio, recomendó utilizar jabones de tocador suaves o productos especialmente formulados para pieles sensibles.

Aunque la mayoría de los pacientes presenta formas leves o moderadas, existen casos graves que requieren tratamientos específicos e incluso medicamentos biológicos de alta complejidad.

En estas situaciones la enfermedad puede afectar profundamente el descanso, la alimentación y la calidad de vida tanto de niños como de adultos.

El doctor Renato Di Tella resumió la prevención en una serie de hábitos simples pero fundamentales.

“Los cuidados básicos de la piel son la mejor herramienta: baños cortos y tibios, jabones adecuados, crema humectante y ropa de algodón”.

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