El exdefensor de la selección de Estados Unidos, mundialista en 1994 y 1998, tuvo una carrera singular que trascendió las canchas. Guillermo Knoll rescató su faceta como músico y su pasión por el rock.
Alexi Lalas nació el 1 de junio de 1970 en Birmingham, Estados Unidos. Fue un defensor carismático, reconocido por su particular apariencia -vincha y barba colorada- y por integrar la selección estadounidense en los Mundiales de 1994 y 1998.
Pero detrás del futbolista había otra pasión que lo acompañó desde muy joven: la música y, especialmente, el rock.
Según relató el periodista y escritor Guillermo Knoll en su columna El Deporte y la Música, en PONELE H Radio-TV, Lalas hizo historia al convertirse en el primer estadounidense nacido en su país en jugar en la liga italiana. Su destino fue el Padova, en una época en la que no era habitual encontrar futbolistas extranjeros, especialmente defensores, en el fútbol italiano.
También tuvo experiencias en Ecuador y desarrolló buena parte de su carrera vinculada al fútbol de Estados Unidos. Incluso llegó a ser presidente de clubes como MetroStars y Los Angeles Galaxy.
Sin embargo, el fútbol nunca logró desplazar su amor por la música. Lalas formó la banda The Hooters, realizó numerosas giras y grabó varios discos. Su estilo estuvo marcado por el rock pesado y por una relación con la música que mantuvo a lo largo de toda su vida.
Durante su exposición de hoy, Guillermo Knoll compartió una interpretación de Lalas con guitarra y voz, demostrando que su vínculo con el rock no era simplemente una afición.
“Con la guitarra en la mano y el rock en el corazón”, resumió el columnista al presentar esta faceta desconocida para muchos del exfutbolista.
La historia de Alexi Lalas demuestra que las pasiones pueden convivir: fue futbolista profesional, mundialista, dirigente, comentarista deportivo y músico. Dos mundos aparentemente diferentes que, en su caso, estuvieron unidos durante toda su trayectoria.
La próxima semana, Guillermo Knoll promete otra historia donde el deporte y la música vuelven a encontrarse.

