El doctor “Café” Giménez explicó que el cobro de seguros no solicitados por parte de bancos, tarjetas o entidades financieras constituye una práctica ilegal cuando no existió consentimiento expreso del consumidor. Además, brindó recomendaciones para reclamar y recuperar el dinero descontado.
A la hora de solicitar un préstamo, abrir una cuenta bancaria o contratar una tarjeta de crédito, muchas personas se concentran en resolver una necesidad concreta y firman documentación sin detenerse a leer cada una de sus condiciones.
En esa denominada “letra chica” pueden aparecer seguros y otros servicios que el consumidor nunca pidió, pero debe pagar.
Según explicó el abogado Edgar “Café” Giménez en su columna Consultoría Jurídica, en PONELE H Radio-TV, si no existió consentimiento expreso para contratar ese seguro, el cobro no es legal. Y un punto especialmente importante es que el paso del tiempo no transforma ese descuento en un servicio aceptado.
“Si nunca existió consentimiento por parte del cliente, por más que hayan pasado tres meses, diez meses o un año, no se toma el transcurso del tiempo como que prestó el consentimiento”, explicó el letrado.
Y señaló que es frecuente encontrar descuentos por seguros de vida, contra incendio, robo u otras coberturas incorporadas a productos bancarios, sin que el cliente tenga plena conciencia de haberlos contratado. Situación que también puede darse cuando una persona abre una caja de ahorro para cobrar su sueldo.
Ante un descuento que no fue solicitado, Giménez recomendó realizar inmediatamente el reclamo ante el banco, tarjeta o empresa correspondiente y guardar el número de trámite, junto con la fecha y la hora de la comunicación.
Ese dato resulta fundamental porque permite acreditar cuándo se efectuó el reclamo y comenzar a computar los plazos correspondientes para que la empresa cese con el descuento.
Si la empresa no responde o continúa cobrando el seguro, el consumidor puede recurrir a Defensa del Consumidor y, cuando esa posibilidad no esté disponible en su localidad, consultar con un abogado.
El doctor Giménez explicó además que, si el reclamo no obtiene respuesta, puede iniciarse una acción judicial para solicitar el reintegro de las sumas descontadas, junto con los intereses correspondientes y las sanciones que pudieran aplicarse a la empresa.
Asimismo, insistió en la importancia de leer los contratos, pero también reconoció que muchas veces quien solicita un préstamo lo hace en una situación de urgencia y no está en condiciones de analizar detenidamente toda la documentación.
Por eso, recomendó pedir una copia del contrato o convenio firmado y revisarlo tranquilamente, incluso recurriendo a un abogado de confianza si existen cláusulas que generan dudas.
El principio fundamental, remarcó Giménez, es que las condiciones de contratación deben ser claras y transparentes, y que el consumidor tiene derecho a conocer exactamente qué está contratando y a no pagar por servicios que nunca solicitó.
La recomendación final es sencilla, y se trata de revisar los resúmenes y facturas, no naturalizar pequeños descuentos y reclamar cuando aparezca un servicio que no fue solicitado.
Como señaló el abogado en su columna de los martes, aunque el monto individual pueda parecer insignificante, los descuentos acumulados pueden representar una suma importante para el consumidor.

