Guillermo Knoll repasó la brillante carrera del exfutbolista inglés, su personalidad fuera de lo común, sus problemas con las adicciones y el estrecho vínculo que mantuvo con la música a lo largo de su vida.
El periodista y escritor Guillermo Knoll dedicó una nueva entrega de su columna El Deporte y la Música, en PONELE H Radio-TV, a una de las figuras más carismáticas y contradictorias del fútbol mundial: Paul Gascoigne.
Gascoigne, nacido el 27 de mayo de 1967, fue definido por Knoll como un futbolista “más sudamericano que inglés”, debido a su estilo creativo, su capacidad para el regate y una forma de jugar que rompía con los moldes tradicionales del fútbol británico. Su talento lo llevó a destacarse en clubes de Inglaterra, Italia y Escocia, además de integrar la selección inglesa en el Mundial de 1990.
Sin embargo, el enorme talento convivió con una vida personal marcada por los excesos.
El columnista recordó que las adicciones al alcohol y otros problemas de conducta afectaron seriamente su carrera y su vida cotidiana, llegando incluso a protagonizar episodios insólitos, como conducir un micro de su equipo y terminar estrellándolo antes de un entrenamiento.
Knoll también abordó una faceta menos conocida del exfutbolista: su pasión por la música. Gascoigne llegó a grabar una canción titulada Fog on the Tyne, acompañada por un videoclip que tuvo una importante repercusión en Inglaterra.
Además, era un ferviente admirador de Iron Maiden, banda a la que siguió en numerosas giras por Europa.
Para Guillermo Knoll, esa relación con la música fue uno de los elementos que lo ayudó a sobrellevar los momentos más difíciles de su vida.

