En estos términos, el abogado Edgar Giménez advirtió sobre las consecuencias penales y económicas de las amenazas de tiroteos en escuelas. Apuntó a la responsabilidad de padres, redes sociales y al rol urgente del Estado.

Las amenazas de tiroteos en escuelas dejaron de ser una “broma” para convertirse en un problema grave que ya preocupa en todo el país.

El abogado Edgar “Café” Giménez fue contundente al señalar que “este tipo de conductas son delitos y van a tener sanciones”, en su columna Consultoría Jurídica en PONELE H Radio-TV. Destacándose que el fenómeno, impulsado por redes sociales y desafíos virales, genera una alarma creciente en la comunidad educativa.

“No es un juego. Está tipificado en el Código Penal y tiene consecuencias”, aclaró el letrado.

Según dijo, estas amenazas forman parte de un “segundo capítulo” de hechos violentos que ya tuvieron antecedentes reales, como el caso ocurrido en la provincia de Santa Fe, a fines de marzo pasado.

“Hoy aparecen mensajes en escuelas de todo el país anunciando tiroteos. Eso genera conmoción total”, explicó.

El problema radica en que muchos adolescentes no dimensionan la gravedad de sus actos.

 

Los padres también pagan

Uno de los puntos más fuertes de la exposición del doctor Giménez fue el impacto directo sobre las familias. “Los padres o tutores van a tener que pagar todos los gastos que genera un operativo de seguridad”, advirtió.

Esto incluye movilización de Policía, ambulancias, bomberos y recursos del Estado. “El costo de un operativo puede terminar saliendo del bolsillo de la familia del menor”, puntualizó.

Giménez también apuntó contra plataformas como TikTok, donde se viralizan estos desafíos. Poniendo de relieve que “las redes son responsables porque permiten la difusión sin control de estos delitos”.

Y fue más allá al subrayar que “existen dueños y empresas detrás. Van a tener que responder por el daño que generan”.

 

El riesgo real, de la amenaza a la tragedia

El abogado alertó sobre un escenario aún más preocupante, que es el efecto contagio. Y e tal sentido apuntó que “un chico puede ir armado a la escuela por miedo y terminar en una tragedia real”.

El peligro no está sólo en la amenaza, sino en las consecuencias que puede desencadenar. “No sabemos quién puede reaccionar de forma impredecible ante una amenaza”, expresó “Café” Giménez en el programa de la primera mañana de FM Atlántida de Paso de los Libres.

Frente a esta nueva realidad, las instituciones educativas enfrentan un desafío inesperado, pues “se les suma una carga más a los docentes, que ya vienen golpeados”, señaló el abogado.

En distintas provincias ya se aplican medidas preventivas, como control de mochilas, restricción del uso de celulares y presencia policial.

Prevención, la clave que llega tarde

El doctor Giménez insistió en que la respuesta debe ser anticipada, poniendo el aceto en que “no hay que esperar que ocurra una tragedia para actuar”. Y, respecto de ello, propuso trabajar desde la escuela primaria y fortalecer el diálogo en el hogar.

“Hoy más que nunca hay que sentarse a hablar con los hijos, aunque sea 10 minutos”, sugirió.

El fenómeno es nuevo, pero las consecuencias pueden ser devastadoras. Entre la viralización, la falta de control y la desconexión familiar, el riesgo crece.

La advertencia está hecha: no es un juego, no es una moda. Es un delito que puede terminar muy mal.

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