La docente dejó una advertencia clara sobre que el mal uso de las palabras en los medios no es un detalle menor. Desde “tiroteo” hasta “matanza”, explicó cómo los errores distorsionan la realidad.

En un contexto donde las noticias policiales ocupan gran parte de la agenda, la profesora Isabel Maina apuntó contra el uso impreciso del lenguaje en su columna semanal Secretos del Buen Decir, en PONELE H Radio-TV.

“Se habla de ‘tiroteo’ como si implicara un enfrentamiento entre dos partes, pero no necesariamente es así. Un tiroteo es simplemente una sucesión de disparos”, explicó. Y en esa misma línea, cuestionó el uso del término “matanza”, señalando que “no se puede hablar de matanza cuando hay una sola víctima. Eso es un homicidio o un asesinato. La palabra matanza implica múltiples muertes”, recalcó.

Para Maina, estos errores no son inocentes. “El lenguaje tiene reglas. No es libre al punto de decir cualquier cosa. Si no se respetan, se termina informando mal”, enfatizó la docente. Y remarcó que muchas de estas fallas se repiten constantemente en los medios de comunicación.

 

El adjetivo y el sustantivo

Uno de los puntos centrales de su columna fue una regla básica del español, que indica que el adjetivo debe ir siempre junto al sustantivo.

“Se escucha decir ‘un cambio de política rotundo’, cuando en realidad debería ser ‘un cambio rotundo de política’. El adjetivo tiene que estar pegado al sustantivo que modifica”, aclaró.

También ejemplificó con errores cotidianos, como “camioneta de color roja”; cuando lo correcto es decir “camioneta roja” o “de color rojo”.

“Cuando separás el adjetivo, se pierde la concordancia. Decir ‘color roja’ está mal, porque el color es rojo”, puntualizó Maina.

Asimismo, apuntó a errores comunes fuera del ámbito periodístico, al indicar que “se dice ‘tarta de yogur ligera’, cuando en realidad debería ser ‘tarta ligera de yogur’. El adjetivo está mal ubicado”, subrayó.

“El español tiene reglas”

La docente fue contundente al expresar que “el español, como muchas cosas en la vida, tiene normas. Y deben respetarse”. Dejando una reflexión que interpela directamente a periodistas y comunicadores: “Si usamos mal las palabras, no solo hablamos mal, también informamos mal”.

En tiempos donde la velocidad le gana a la precisión, la columna de Isabel Maina pone el foco donde duele. No alcanza con informar rápido, hay que informar bien.

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