El doctor “Café” Giménez advirtió sobre la desprotección infantil y apuntó al rol clave de vecinos, familia y Justicia.

En su columna Consultoría Jurídica, el abogado Edgar “Café” Giménez analizó la creciente vulnerabilidad de los menores, los casos de violencia intrafamiliar y las desapariciones que encienden alarmas en la región.

En su incursión semanal en PONELE H Radio-TV, el letrado fue contundente al describir el escenario actual; indicando que “los menores muchas veces están absolutamente desprotegidos dentro del propio seno familiar”.

Además, explicó que la violencia no siempre es visible pues puede ser física, pero también psicológica o emocional. Destacando que, en muchos casos, se trata de situaciones prolongadas que dejan secuelas irreparables.

El doctor Giménez remarcó que el problema no es sólo la violencia en sí, sino el silencio que la rodea. “Muchas personas no quieren involucrarse por miedo a tener problemas”, aseveró.

Asimismo, hizo especial mención al rol de los vecinos y del entorno, apuntando que las denuncias pueden ser anónimas; se pueden realizar en comisarías, juzgados o por teléfono; y que las escuelas y hospitales también cumplen un rol clave.

“Con un simple llamado telefónico se puede activar todo el sistema de protección”, aseguró el profesional del Derecho. Y subrayó que hoy existen herramientas concretas, como la intervención de asistentes sociales, evaluaciones de médicos y psicólogos, y la actuación inmediata del Juzgado de Familia.

 

“Si no hacemos nada, también somos responsables”

Uno de los momentos más fuertes fue cuando se apuntó a la conciencia social; teniendo en cuenta que, si un día matan a un menor, el cargo de conciencia va a ser enorme para quien sabía y no hizo nada.

Un mensaje que fue directo y referido a que la omisión también tiene consecuencias.

Desapariciones que preocupan

Casos actuales de chicos que se ausentan de sus hogares reavivan el debate.

El doctor “Café” Giménez analizó episodios recientes de menores que desaparecen y luego aparecen, incluso cruzando frontera. Tal el caso de un menor que el miércoles pasado terminó en Uruguaiana (Brasil) y una adolescente que se ausentó de su hogar el lunes de madrugada y, afortunadamente, reapareció en el día.

No obstante, hay casos más graves donde nunca se volvió a saber de la persona.

“Lo preocupante es la facilidad con la que un menor puede cruzar controles sin que nadie lo detecte”, apuntó el especialista.

 

Fallas en los controles y temor al peor escenario

Giménez alertó sobre una situación crítica, en la que imperan los controles fronterizos vulnerables, la posibilidad de trata o tráfico de menores y la falta de seguimiento profundo una vez que el menor aparece.

“Existe una fuga de control que es realmente alarmante”, dijo.

Asimismo, hay responsabilidades que no pueden eludirse; y en tal sentido el abogado fue claro al señalar que cuando un menor se fuga, no es un hecho aislado. “Nadie toma la decisión de irse de madrugada sin que haya un motivo detrás”, aseguró.

En estos casos, interviene el Juzgado de Familia con evaluaciones psicológicas, audiencias con el entorno familiar e intervención de la Defensoría de Menores.

El objetivo es entender qué está pasando y evitar que se repita.

 

Un sistema exigido al límite

“Café” Giménez también marcó una falencia estructural del sistema judicial, reclamando que “las defensorías están desbordadas y necesitan más recursos”.

Según él, falta personal especializado, herramientas de contención y mayor presencia del Estado.

No obstante, insistió en que la responsabilidad es compartida, pues la Justicia, la familia y la sociedad tienen un rol.

“Todos tenemos algo que ver. La Justicia, la Policía, la familia y los vecinos”, indicó. Teniendo en cuenta que la protección de los menores no depende sólo del Estado, sino de una sociedad que decida involucrarse.

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