Se trata de un nuevo sistema de abonos mensuales que busca garantizar a las familias la cobertura de un servicio funerario. La propuesta incluye distintas alternativas según la edad y composición familiar y pone el foco en la previsión como una forma de evitar que los seres queridos deban afrontar gastos inesperados.

El gerente y propietario de “Los Lapachos” Crematorio y Jardín, Francisco “Jota” Currius, explicó en PONELE H Radio-TV explicó que “Los Lapachos” comenzó a implementar un sistema de abono mensual cuyo valor depende de la composición del grupo familiar y de la edad de sus integrantes.

La promoción vigente contempla a esposo y esposa, más hasta tres hijos menores de 21 años, siempre que ambos integrantes de la pareja sean menores de 65 años. Y el valor informado durante la entrevista es de $25.000 mensuales.

El servicio contempla, desde el momento en que la familia comunica el fallecimiento, los trámites administrativos, el retiro del cuerpo, la provisión del ataúd y la posterior cremación o inhumación, según la opción elegida.

Currius destacó especialmente la cremación como una alternativa que cada vez tiene mayor aceptación. En ese sentido, señaló que muchas familias se encuentran luego ante una pregunta concreta: qué hacer con las cenizas.

 

Cinerario

Una de las novedades planteadas durante la entrevista fue el proyecto para construir un cinerario en el cementerio público, iniciativa de la que “Los Lapachos” se haría cargo en cuanto a su construcción.

En tal sentido, el empresario explicó que el cinerario permitiría depositar cenizas en un espacio común, sin individualización, y constituiría una alternativa para aquellas personas que optan por la cremación, pero no cuentan con un lugar específico donde conservarlas.

La propuesta se diferencia de las parcelas particulares que “Los Lapachos” dispone en su propio predio para quienes prefieren conservar las cenizas de manera individualizada.

 

Tabú

Más allá de la propuesta comercial, la conversación derivó hacia una cuestión cultural: la dificultad que todavía existe para hablar de la muerte.

“La muerte nos llega a todos”, sostuvo “Jota” Currius, quien consideró que se trata de un tema que muchas veces se transforma en tabú, pese a ser una realidad inevitable.

Desde su perspectiva, hablar previamente sobre estas cuestiones permite tomar decisiones y, cuando es posible, dejar resuelto aquello que de otro modo deberá afrontar la familia en un momento de profundo dolor.

También reconoció una dificultad concreta: muchas personas quieren contratar un plan, pero no pueden hacerlo por su situación económica actual. La decisión termina compitiendo con otras necesidades consideradas prioritarias, como pagar los servicios básicos o atender los gastos cotidianos.

Período de carencia

Uno de los puntos que quedó claramente explicado durante la entrevista fue el funcionamiento del período de carencia.

Los planes de abono tienen un año de carencia. Si el fallecimiento se produce antes de cumplir ese período, la familia debe afrontar la diferencia correspondiente. Una vez cumplido el año, si la persona continúa afiliada al plan, el servicio comprometido queda cubierto y la deuda se cancela.

Currius aclaró además que esto corresponde al servicio estándar establecido en el contrato. Si posteriormente la familia solicita prestaciones adicionales o de mayor categoría, esos extras quedan fuera de la cobertura original.

El sistema contempla además planes individuales y alternativas para personas que superan los 65 años.

Además, señaló que muchas empresas aseguradoras o sistemas previsionales dejan de incorporar personas a partir de esa edad, mientras que Los Lapachos ofrece la posibilidad de seleccionar determinados servicios y financiarlos en cuotas.

La persona recibe un comprobante y, llegado el momento, puede utilizar el servicio contratado.

Otro aspecto interesante de la charla fue la transformación de las costumbres funerarias.

Currius observó que los velorios actuales tienden a ser considerablemente más breves que los de décadas atrás. Ya no son habituales aquellas despedidas de 12, 18 o 24 horas. En muchos casos, los familiares y allegados permanecen apenas dos o tres horas y luego se continúa con el proceso de cremación.

El empresario también recordó cómo antiguamente visitar el cementerio formaba parte de las costumbres familiares: después del almuerzo del domingo, era habitual ir con padres, abuelos o tíos a visitar a los fallecidos, mantener los panteones y llevar flores.

Esa tradición, según señaló, se ha ido perdiendo y hoy las visitas se concentran principalmente en fechas especiales.

 

Embalsamamiento

Finalmente, la conversación abordó servicios específicos como la tanatopraxia o embalsamamiento, que continúan teniendo demanda especialmente en grandes ciudades y en despedidas de figuras públicas, donde los velorios pueden extenderse durante varios días.

“Jota” destacó que la organización de una despedida masiva requiere condiciones especiales, especialmente cuando se trata de personas conocidas públicamente.

Para quienes quieran conocer los planes de “Los Lapachos”, Currius indicó durante la entrevista el teléfono 03772-632717, en el que se pueden consultar las distintas alternativas, prestaciones y condiciones.

La propuesta, todavía en una etapa inicial, busca instalar una idea sencilla pero difícil de abordar: prever hoy un gasto que inevitablemente llegará algún día puede evitarle a una familia tener que resolverlo en medio del dolor.

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