El auxiliar fiscal de DDHH de Chaco, Diego Vigay, habló en PONELE H Radio-TV sobre el proyecto de la Universidad Nacional del Nordeste que busca reparar la memoria y las historias truncadas de sus estudiantes y docentes que sufrieron el Terrorismo de Estado en los ’70.
En el marco de los 50 años del Golpe de Estado de 1976, la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) impulsa un proyecto clave, que es la reparación de los legajos de estudiantes y trabajadores víctimas del Terrorismo de Estado en el transcurso de la Dictadura Cívico-Militar, que duró hasta 1983.
El auxiliar fiscal federal de Derechos Humanos de Resistencia, Chaco, Diego Vigay explicó, en diálogo con PONELE H Radio-TV, que esta iniciativa surge como medida de reparación en el marco de juicios por crímenes de Lesa Humanidad.
¿Qué significa “reparar un legajo”?
El proyecto apunta a reconstruir la historia académica y laboral de quienes vieron sus vidas interrumpidas por la dictadura. “Se incorpora una constancia en el legajo que indique que esa persona debió interrumpir sus estudios o su trabajo por el accionar del terrorismo de Estado”, explicó el doctor Vigay.
Estos documentos serán entregados a sobrevivientes y familiares de desaparecidos o asesinados. Tratándose de un acto simbólico, pero profundamente significativo.
Si bien el proyecto comenzó con unas 30 víctimas vinculadas a una causa judicial, hoy se amplió a toda la región Nordeste, con más de 200 víctimas identificadas y alrededor de 70 legajos ya recuperados como resultado de la búsqueda activa en archivos físicos no digitalizados.
“Es un trabajo manual, legajo por legajo, con documentos de más de 50 años”, resaltó el fiscal ad hoc.
Un trabajo colectivo y comprometido
La iniciativa involucra a múltiples actores, como la Fiscalía Federal, autoridades de la UNNE, equipos académicos de cada facultad de la UNNE, y docentes y no docentes.
“Hay un fuerte compromiso institucional con la memoria, la verdad y la justicia”, destacó Diego Vigay durante la entrevista en el programa de la primera mañana FM Atlántida de Paso de los Libres.
Y anunció que el objetivo es realizar un acto de entrega de los legajos reparados el 10 de diciembre, fecha emblemática vinculada a los Derechos Humanos. Para lo que la expectativa entre víctimas y familiares es alta.
“Para muchos, es poner blanco sobre negro sobre lo que ocurrió con sus vidas”, subrayó.
Vigay destacó que los juicios por delitos de Lesa Humanidad no sólo buscan condenas, sino también reparación. “Estas medidas pueden parecer pequeñas, pero tienen un enorme impacto en las víctimas”, apuntó.
Memoria en las aulas, conversatorios y debate
En paralelo, se desarrollaron espacios de reflexión académica en la Facultad de Derecho de la UNNE, con análisis de juicios en Corrientes y Chaco que contó con la participación de fiscales, jueces y especialistas, y una amplia concurrencia de estudiantes.
El fiscal explicó que los delitos por crímenes de Lesa Humanidad se definen por ser planificados desde el Estado, tener carácter sistemático y alcanzar a grandes sectores de la población.
“Es el crimen más grave que puede cometerse porque afecta a toda la humanidad”, remarcó.
El Nordeste Argentino (NEA) también fue escenario del horror y tuvo características propias durante la Dictadura, con centros clandestinos como el Regimiento 9 de Corrientes y la Brigada de Investigaciones de Chaco, con la participación de fuerzas provinciales y federales.
También se registraron detenciones ilegales, torturas sistemáticas y desapariciones.
Las Ligas Agrarias, un blanco del terrorismo de Estado
Uno de los focos de persecución en esta región del país fue el movimiento campesino, con su organización por derechos laborales y sociales con fuerte presencia en Corrientes, Chaco y Misiones. Incluyendo represión a dirigentes y sacerdotes vinculados.
“La Dictadura consideró enemigo a todo el campesinado organizado”, aseveró Diego Vigay.
Paso de los Libres, memoria en construcción
El fiscal señaló que aún queda mucho por reconstruir a nivel local, manifestando que en Paso de los Libres se registró la existencia de centros clandestinos y detenciones masivas desde el inicio del Golpe. Destacando el trabajo activo de organizaciones por la memoria.
A pesar de los avances judiciales y académicos, el proceso de memoria sigue abierto. “Queda mucho por reconstruir. La historia debe contarse completa y con fundamentos”, enfatizó el doctor Vigay.

