Lo afirmó Pablo Balasanian, comerciante de Paso de los Libres, al analizar la crisis del consumo, la situación de la industria textil argentina, el impacto de las importaciones y el fenómeno de las compras en Brasil y por Internet.

La crisis del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y la delicada situación de la industria textil argentina fueron algunos de los ejes abordados por el comerciante libreño Pablo “El Armenio” Balasanian, durante una extensa entrevista en PONELE H Radio-TV en la que cuestionó la idea de que la ropa sea cara y apuntó directamente a la caída de los salarios reales.

“La ropa hoy es uno de los productos más baratos que tiene una familia. Lo que es caro son los servicios, la comida, el transporte. El problema es que los sueldos no alcanzan”, sostuvo.

Para explicar su postura, Balasanian apeló a ejemplos cotidianos. “Una docena de empanadas cuesta entre 16 y 18 mil pesos y se consume en minutos. Con ese mismo dinero podés comprar una remera que usás durante un año”, dijo.

Según el comerciante, existe una percepción errónea instalada en la sociedad. “Se instaló la idea de que la ropa es inaccesible, pero hoy hay opciones para todos los bolsillos. Hay prendas desde 12 mil pesos hasta marcas más caras. El problema es el salario”, apuntó.

 

Industria textil nacional: calidad, pero asfixiada por impuestos

“El Armenio” defendió la producción nacional y remarcó la calidad de la industria textil argentina, especialmente en la región. “Corrientes y Chaco producen el algodón, la frisa, los buzos. La calidad argentina es excelente y no se compara con la importada”, aseguró; pero, sin embargo, advirtió que las marcas nacionales están en desventaja frente a la competencia externa.

“La carga impositiva, laboral y de servicios es enorme. El fabricante mediano o pequeño tiende a desaparecer”, advirtió.

Uruguaiana, importaciones y compras online

El comerciante también se refirió al histórico hábito de compra en Uruguaiana -Brasil-, aunque aclaró que hoy los precios no son necesariamente más bajos que en Argentina.

“Hay una cuestión cultural. Mucha gente va primero a Uruguaiana y después compara. Y se sorprende cuando encuentra mejores precios acá”, indicó Balasanian.

Además, alertó sobre el crecimiento de un nuevo fenómeno: La importación de ropa usada o de segunda selección vendida por kilo, que ingresa al país a valores muy bajos y compite de manera desigual con el comercio formal.

 

Camisetas, marcas y mitos

En relación con los precios de indumentaria deportiva, Balasanian desmintió cifras exageradas.

“Una camiseta original de la Selección no cuesta 200 mil pesos, ronda los 119 mil. Sigue siendo cara, es casi el 15% de un sueldo”, explicó.

Frente a eso, destacó la existencia de alternativas nacionales de buena calidad a precios mucho más accesibles.

 

Comercios vacíos y consumo en caída

Uno de los momentos más gráficos de la entrevista fue la descripción del centro comercial de Paso de los Libres. “Un día hábil, pleno horario bancario, la calle Colón estaba desierta. Eso refleja la situación del comercio”, se quejó Balasanian.

Según él, hoy las familias priorizan alimentos, impuestos y medicamentos, y relegan el consumo de indumentaria.

Como cierre, el comerciante hizo un llamado a la conciencia colectiva. “Antes de gastar afuera, pensemos en el comerciante local, en el que da trabajo, en el que alguna vez nos fio. Comprar en Argentina es sostener el empleo”, remarcó.

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