El párroco reflexionó sobre el sentido profundo de las Pascuas, la participación de la comunidad y los desafíos actuales como la pérdida de valores, el individualismo y el impacto de las redes sociales.
En el contexto de la Semana Santa, el padre Jorge Espíndola explicó el significado del Triduo Pascual, los días más importantes del calendario cristiano. “Son los momentos culminantes de la vida de Jesús: su pasión, muerte y resurrección”, señaló en una entrevista en PONELE H Radio-TV.
El sacerdote de la parroquia San José, de Paso de los Libres, detalló que las principales celebraciones son Jueves Santo (recuerdo de la Última Cena, el mandamiento del amor y el lavatorio de los pies; Viernes Santo (conmemoración de la pasión y muerte de Jesús, con la tradicional visita a las siete iglesias) y Sábado Santo (vigilia pascual, centrada en la resurrección).
En ese marco, durante estos días se desarrollan en la ciudad diversas actividades religiosas, como adoración del Santísimo Sacramento, visita a las siete iglesias, celebración de la Pasión, Vía Crucis viviente (organizado por el Colegio San José) y Vigilia pascual, con signos como el fuego y el agua.
¿Menos fe o nuevas formas de creer?
Consultado sobre la participación de la gente en estas fechas, el padre Jorge fue claro al decir que “no todo está perdido. Hay un signo de esperanza”. Destacando en tal sentido que el Domingo de Ramos tuvo una convocatoria multitudinaria, lo que demuestra que la fe sigue presente, muchas personas buscan algo que las trascienda y en momentos difíciles, la gente vuelve a lo espiritual.
“La fe está, a veces un poco dormida, pero cuando Dios actúa, se despierta”, aseveró el religioso.
Por otro lado, Espíndola advirtió sobre problemáticas actuales que afectan la convivencia; como falta de empatía, individualismo, agresividad social y pérdida de valores familiares. Y sobre ello indicó que “si no aprendemos los valores en casa, difícilmente podamos vivirlos después”.
El sacerdote también se refirió al impacto de lo digital, destacando que “la vida no es solo las redes sociales” y coincidió con que muchas personas se alejan de la solidaridad por miedo a estafas online, pero remarcó la importancia de volver a la ayuda directa, participar en comedores y barrios, y asistir a quienes lo necesitan.
Educación y trabajo en comunidad
Uno de los hechos destacados en Paso de los Libres fue el Vía Crucis de las comunidades educativas, con participación de escuelas públicas y privadas.
“Fue un signo muy importante de que podemos trabajar juntos”, valoró el padre Jorge. Detallando que el evento reunió a más de 10 instituciones y dejó un mensaje claro sobre que la unión es posible, que la comunidad sigue viva y que hay valores que aún se sostienen.
En otro orden, el sacerdote puso el foco en los jóvenes, puntualmente en los casos de bullying y discriminación, y en la falta de empatía. Aclarando que “si no se corrige desde chicos, después es muy difícil”.
No obstante, Espíndola insistió en que el mensaje de Jesús sigue vigente. “No es una historia del pasado, hay que vivirla hoy”, subrayó; y lo vinculó con la realidad mundial, plagada de conflictos internacionales, violencia social y falta de diálogo.
“No hace falta llegar a la guerra para entender la importancia de la paz”, aseveró. Y resalto que “La fe no está perdida. Está dormida, y necesita despertarse”.
Para concluir, el sacerdote dejó un mensaje esperanzador para la comunidad, aconsejando que “no perdamos la esperanza. Siempre puede venir algo mejor”. Y concluyó diciendo que “la Pascua nos invita a preguntarnos qué podemos hacer nosotros para que las cosas mejoren”.
En un contexto social complejo, la Semana Santa vuelve a plantear una pausa necesaria para reflexionar, reencontrarse con los valores y fortalecer los vínculos comunitarios.

