El periodista y escritor Guillermo Knoll volvió a tender puentes entre dos pasiones populares: la música y el deporte. En esta oportunidad, rescata una faceta poco conocida de Jairo, uno de los grandes referentes de la canción argentina, cuya relación con el fútbol marcó parte de su vida y de su historia personal.

Cuando se menciona a Jairo, inmediatamente aparece la imagen de uno de los artistas más prestigiosos de la música argentina. Sin embargo, detrás del nombre artístico se encuentra Mario Rubén González, nacido el 16 de junio de 1949 en Cruz del Eje, Córdoba.

Según relató el periodista y escritor Guillermo Knoll en su columna El Deporte y la Música, en PONELE H Radio-TV, a lo largo de una trayectoria extraordinaria, Jairo grabó canciones en español, francés, italiano y alemán, interpretando más de 800 obras que lo llevaron a trascender fronteras y consolidarse como un artista de reconocimiento internacional.

Su carrera estuvo vinculada a figuras destacadas como Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla y el célebre cantante francés Charles Aznavour, quien valoró su talento en los comienzos de su camino artístico.

Pero la historia de Jairo guarda también un fuerte vínculo con el deporte; puesto que durante su juventud jugó al fútbol en su ciudad natal y siempre mantuvo una pasión especial por la pelota.

Incluso llegó a bromear asegurando que poseía más habilidad que Osvaldo Ardiles, una afirmación que generó sonrisas entre quienes conocieron aquella etapa de su vida.

Su relación con el fútbol se profundizó durante los años que residió en Francia, donde forjó una estrecha amistad con Carlos Bianchi. Ambos compartieron amistosos y encuentros deportivos, fortaleciendo una amistad que perdura hasta la actualidad.

Según recordó Guillermo Knoll, Jairo llegó a alojarse en la casa del histórico goleador cuando Bianchi desarrollaba su carrera en el fútbol francés, una experiencia que consolidó un lazo humano que trascendió el paso del tiempo.

Recientemente, Jairo volvió a demostrar la vigencia de su arte con una destacada presentación televisiva, donde compartió escenario y recordó que hoy disfruta también de su rol de abuelo.

Sus nietos, además, heredaron la pasión por la música y participan junto a él en distintos proyectos artísticos, prolongando un legado familiar que comenzó durante sus años de residencia en Francia.

Para Knoll, hablar de Jairo es recordar a un artista capaz de interpretar el sentimiento popular argentino y proyectarlo hacia el mundo.

Su figura también quedó asociada a momentos trascendentales de la historia nacional, como los multitudinarios recitales realizados en el regreso de la democracia, cuando su música acompañó una etapa de esperanza y reconstrucción para millones de argentinos.

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