Mientras sigue la polémica entre Estados Unidos e Irán sobre las negociaciones de paz (negadas por el régimen fundamentalista), Israel continúa sus ataques contra Teherán. En la destrucción de un edificio murió uno de los altos jefes iraní, figura clave de la guerra y encargado de cerrar el Estrecho de Ormuz.

La guerra en Medio Oriente parece haberse instalado sobre el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, paso clave para el 25% del petróleo mundial.

Israel bombardeó y destruyó un edificio en Bandar Abbas, el puerto principal de Irán en el estrecho. Era la sede de la Guardia Revolucionaria Islámica, clave del poder en Irán.

En el ataque, las Fuerzas de la Defensa Israelí (FDI) aseguran haber eliminado a Alireza Tangsiri, el jefe naval regional de la Guardia Revolucionaria.

Su nombre se suma al de Ali Khamenei, el líder supremo de Irán, y varios jefes militares que lo secundaban a él y luego a su hijo, Mojtaba Khamenei, el anunciado nuevo líder de ese país. El propio Mojtaba está primero en la lista a ser eliminado por parte de Israel, e incluso de Estados Unidos.

Israel aseguró haber eliminado a otro alto líder iraní, Alireza Tangsiri, jefe de la Marina de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC), en un nuevo golpe quirúrgico contra la cúpula militar iraní en plena escalada regional. La información fue reportada por medios israelíes y replicada por Al Arabiya, mientras que hasta el momento Teherán no había confirmado oficialmente la muerte.

Tangsiri no era un nombre menor. Era uno de los hombres más sensibles del esquema militar iraní porque comandaba la fuerza encargada de operar en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula una parte decisiva del petróleo mundial. Su figura había ganado peso por las amenazas de cerrar ese corredor estratégico y por su rol en la presión naval sobre el tráfico comercial en la zona.

La muerte del jefe naval del IRGC tiene una carga militar, pero también económica. Si se confirma, Israel no solo habrá eliminado a otro alto mando iraní: también habrá apuntado contra uno de los cerebros del frente marítimo de Teherán, justo cuando la crisis ya empuja al alza el precio del crudo y mantiene en vilo a los mercados internacionales.

El mensaje de fondo es todavía más fuerte: Israel ya no sólo busca castigar infraestructura o bases militares, sino descabezar el núcleo duro del poder iraní, pieza por pieza. Como hizo en su momento con Hamas.

El hombre con la llave del Golfo Pérsico

Israel volvió a golpear en un lugar especialmente sensible para Irán: su poder sobre el mar. Un ataque israelí mató a Alireza Tangsiri, jefe de la Marina de la Guardia Revolucionaria iraní, en una zona cercana al estrecho de Ormuz, el corredor por donde pasa una porción decisiva del petróleo del planeta. Hasta ahora, Teherán no confirmó oficialmente la muerte, pero si se ratifica, se trataría de uno de los golpes más delicados de esta fase de la guerra.

El mensaje de Israel es tan militar como económico. No solo apunta a debilitar la estructura de mando de Teherán, sino también a erosionar su capacidad de usar el mar como herramienta de extorsión geopolítica. En otras palabras: si Irán convirtió a Ormuz en una palanca de presión sobre Occidente y los mercados energéticos, Israel acaba de atacar a uno de los hombres que manejaban esa palanca.

La posible caída de Tangsiri también tiene impacto fuera del campo de batalla. En plena volatilidad internacional, cualquier movimiento alrededor del estrecho de Ormuz se traduce en nerviosismo en los mercados, presión sobre el precio del crudo y temor a una disrupción mayor en las rutas comerciales. Por eso, más allá del valor simbólico del objetivo, el golpe tiene una lectura global: cuando la guerra toca Ormuz, ya no se trata solo de Medio Oriente; se trata del bolsillo del mundo.

En ese contexto, la muerte del jefe naval del IRGC sería mucho más que otra baja en la cúpula iraní. Sería una señal de que Israel ya no solo busca castigar infraestructura o destruir lanzadores: ahora va, uno por uno, por los hombres que todavía le daban a Irán capacidad de daño estratégico. Como hizo con Hamas.

Tangsiri no era un militar más. Era uno de los hombres encargados de sostener la presión iraní sobre Ormuz, el paso estratégico que conecta al Golfo Pérsico con el océano abierto y que se volvió uno de los principales focos de la crisis regional. Su figura había ganado centralidad en medio de las amenazas de cierre del estrecho, los ataques a embarcaciones y la presión creciente sobre el comercio marítimo global.

Quién era Tangisri

Alireza Tangsiri es uno de los jefes militares más sensibles del aparato iraní: hasta ahora se lo identifica como el comandante de la Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), la fuerza encargada de vigilar y, si Teherán lo decide, presionar el tránsito en el estrecho de Ormuz, la arteria por donde pasa una parte clave del petróleo mundial. La agencia Reuters lo ubica entre los nombres fuertes que quedaron con peso dentro del sistema iraní tras la caída de otras figuras, y destaca que estaba al frente de esa rama naval desde 2018.

No es un militar decorativo. Tangsiri se volvió conocido por sus amenazas de cerrar Ormuz “en el menor tiempo posible” si la cúpula iraní daba la orden, y por presentarse como uno de los hombres que administraban la capacidad de Irán para convertir el mar en un arma geopolítica. También fue una cara visible en ejercicios navales, despliegues con misiles y la exhibición de nuevos activos como buques con drones.

En lenguaje simple: si Irán quería asustar al mundo con el petróleo, Tangsiri era uno de los que tenía la llave. Por eso, si se confirma que fue eliminado, no sería una baja más: sería un golpe directo al músculo naval con el que Teherán amenazaba a Occidente. Irán amenazó que cerrando el paso al Golfo Pérsico el barril de petróleo llegará a los 200 dólares.

Cuando la guerra toca Ormuz, ya no se trata sólo de Medio Oriente; se trata del comercio mundial. Y la inflación a nivel global. Los mismos problemas que afectaron a todo el mundo durante la pandemia. Ahora es una guerra iniciada por Estados Unidos e Israel hace 4 semanas.

Por Roberto Adrián Maidana/A24

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