En su columna radial de los viernes, la docente habló de la incorrecta formación del plural de algunas palabras, especialmente expresiones como “usteden”.

En una nueva entrega de su espacio Secretos del Buen Decir, en PONELE H Radio-TV, la profesora Isabel Maina abordó un error frecuente en el habla cotidiana: la incorrecta formación del plural de algunas palabras, especialmente expresiones como “usteden”, una forma que no existe en la lengua española.

La docente recordó que el español cuenta con reglas claras para la formación del plural y que nunca se utiliza la letra “n” con ese propósito.

Explicó que las palabras terminadas en vocal no acentuada forman el plural agregando simplemente una “s”. Por ejemplo:

ropa → ropas

lente → lentes

perro → perros

Por otra parte, las palabras terminadas en vocal acentuada, especialmente en “í” o “ú”, suelen formar el plural añadiendo “es”:

ají → ajíes

maní → maníes

hindú → hindúes

ñandú → ñandúes

En términos generales, las palabras terminadas en consonante incorporan “es” para construir el plural:

pared → paredes

farol → faroles

Cuando la palabra termina en “z”, esta letra cambia por “c” antes de agregar “es”:

luz → luces

capaz → capaces

Isabel Maina también señaló que existen palabras terminadas en “s” o “x” que permanecen invariables y sólo modifican el artículo:

la crisis → las crisis

el análisis → los análisis

el tórax → los tórax

Asimismo, recordó que las palabras terminadas en “y” suelen formar el plural con “es”:

buey → bueyes

ley → leyes

Otro aspecto destacado por la profesora fue el cambio de acentuación que experimentan algunas palabras al pasar del singular al plural. Citando como ejemplos:

examen → exámenes

resumen → resúmenes

volumen → volúmenes

joven → jóvenes

También mencionó palabras cuyo acento cambia de ubicación:

carácter → caracteres

espécimen → especímenes

régimen → regímenes

Como conclusión, Isabel Maina insistió en que la formación correcta del plural en español se realiza únicamente mediante las terminaciones “s” o “es”, según corresponda en cada caso. Además, invitó a corregir expresiones incorrectas que se volvieron habituales en algunas regiones y generaciones.

Con ejemplos sencillos y explicaciones prácticas, la docente volvió a demostrar que hablar y escribir correctamente no es una cuestión de formalidad, sino una forma de preservar y valorar el idioma español.

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