Estos hechos continúan en aumento y afectan a personas de todas las edades y niveles sociales. Lo advirtió el abogado Edgar Giménez en su columna en PONELE H Radio-TV. Alertó sobre la reiteración de estos delitos y el grave impacto económico y emocional que provocan en las víctimas.

“Es increíble lo recurrente que se volvió este tema. Hay momentos en los que estamos atentos, pero cuando bajamos la guardia, los delincuentes aprovechan”, señaló el doctor Edgar “Café” Giménez en su columna semanal Consultoría Jurídica, en PONELE H Radio-TV.

Según explicó el profesional, los estafadores buscan personas distraídas o confiadas para obtener datos personales, hackear cuentas de WhatsApp y, a partir de allí, acceder a redes sociales y cuentas bancarias.

Giménez remarcó que el hackeo de WhatsApp es uno de los métodos más frecuentes. A través de engaños simples -como pedidos de códigos, enlaces o supuestas gestiones urgentes- los delincuentes logran tomar control del teléfono y luego avanzan sobre otros datos sensibles.

“El perjuicio puede ser enorme. Desde pequeños montos hasta sueldos completos, préstamos bancarios y ahorros. Hemos visto casos donde las víctimas pierden todo”, explicó.

Durante la última semana, el abogado tomó conocimiento de al menos tres o cuatro casos recientes, en los que personas sufrieron vaciamiento de sus cuentas justo en momentos clave, como el cobro de sueldos, aguinaldos o anticipos. “La preocupación es enorme, más aún en esta época del año, con las fiestas tan cerca”, remarcó.

 

Ofertas tentadoras y falsos premios

Otro mecanismo habitual son las falsas promociones y premios, según el doctor Giménez. Quien también mencionó estafas que utilizan logos de empresas de servicios, bancos, obras sociales o supuestos beneficios para jubilados.

“Los logos son tan parecidos que muchas personas creen que son reales y terminan entrando al enlace”, explicó.

 

El error más común es entregar los datos

Para el letrado, el denominador común en la mayoría de los casos es la entrega voluntaria de información sensible. “Ante cualquier pedido de datos personales, claves o códigos, hay que bloquear o ignorar. No entrar a links, no responder mensajes y nunca compartir información bancaria”, enfatizó.

Incluso cuando se simulan transferencias erróneas o pedidos de devolución de dinero, el riesgo es el mismo. “En el momento en que ingresás a un link o brindás un dato, absorbieron toda tu información”, resaltó Giménez.

Responsable

El doctor “Café” Giménez fue claro al señalar que, en la mayoría de estos casos, los bancos no son responsables. “Si una persona entrega voluntariamente sus datos, la seguridad bancaria queda anulada. No se puede reclamar cuando el acceso se hizo con información real del titular”, explicó.

El daño, sin embargo, va más allá de lo económico. “Las víctimas quedan con un trauma importante, miedo, sensación de invasión y desprotección. Es un daño psicológico muy grande”, afirmó.

 

La prevención, la única defensa

El reconocido abogado insistió en que la única herramienta eficaz es la prevención y la información constante. “Estos delincuentes se perfeccionan todo el tiempo. Son amables, saben hablar, generan confianza. Justamente ahí está el peligro”, advirtió.

Entre las recomendaciones finales, destacó:

  • No brindar datos personales ni bancarios bajo ninguna circunstancia.
  • Desconfiar de premios, regalos u ofertas demasiado tentadoras.
  • Cortar la comunicación ante cualquier duda.
  • Consultar con un familiar o acudir personalmente a la entidad bancaria.

“Hablar de estos temas en los medios es fundamental. La información puede evitar que muchas personas caigan en la trampa”, concluyó el doctor Giménez.

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