La Vicepresidente decidió a último momento no asistir a la misa por el primer aniversario del papa Francisco, que se realizó en la Basílica de Luján y cuestionó con dureza la presencia de dirigentes políticos en el acto. “Estaba lo peor de la casta”, dijo la titular del Senado al explicar por qué no fue a homilía oficial.

Aunque tenía confirmado su lugar en primera fila dentro de la comitiva oficial, Victoria Villarruel optó por participar de otra ceremonia en la Basílica María Auxiliadora, donde fue bautizado el papa Francisco.

Al salir de la iglesia en Almagro, la vicepresidente de la Nación explicó su decisión y apuntó directamente contra el acto en Luján: “Me pareció que la misa se había politizado. Cuando la política se mete en el recuerdo de personas importantes como es el papa, prefiero estar entre la gente”.

En ese sentido, redobló la crítica. “Me pareció que en la ceremonia de Luján estaba lo peor de la casta política. Soy coherente con mis creencias y quiero estar entre mis compatriotas”, espetó.

Quiénes estuvieron en la misa en Luján

El lugar que Villarruel tenía asignado fue ocupado por Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado. En la primera fila también estuvieron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el titular de Diputados, Martín Menem; y ministros del Gobierno.

Detrás se ubicaron otros funcionarios como Federico Sturzenegger y Mario Lugones, junto a legisladores oficialistas y dirigentes de distintos espacios políticos, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

 

Un gesto político en medio del homenaje

La decisión de Villarruel de ausentarse del acto central y elegir una misa alternativa sumó un nuevo capítulo en la interna con el oficialismo y dejó un fuerte mensaje político en medio de un homenaje de alto perfil.

El gesto, con críticas explícitas a la “casta”, vuelve a poner en foco la relación entre religión y política en actos públicos, incluso en homenajes a figuras de alcance global como el papa Francisco.

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