La historia de Paso de los Libres no puede contarse sin hablar del Puente Internacional “Agustín P. Justo-Getúlio Vargas”, una obra que transformó para siempre la vida económica, social y cultural de la frontera argentino-brasileña.

En una nueva entrega de su columna Efemérides Libres, en PONELE H Radio-TV, el joven Emmanuel Galfrascoli propuso recorrer los orígenes de esta emblemática construcción del Puente Internacional “Agustín P. Justo-Getúlio Vargas”, desde los primeros intercambios comerciales por el río Uruguay hasta la inauguración oficial que marcó un antes y un después para las ciudades de Paso de los Libres y Uruguaiana, y toda la región.

Mucho antes de la existencia del puente, el puerto libreño era el gran centro de movimiento comercial de la región. Allí llegaban y partían embarcaciones que conectaban constantemente con Brasil; pues entre ambos pueblos existía un intenso intercambio de productos como arroz, tabaco, café, combustible, sal, jabón y víveres.

Las lanchas a remo y los barcos a vapor eran el principal medio de transporte, mientras el puerto contaba con astilleros, depósitos y actividad aduanera permanente.

“El puerto era un lugar fundamental para la economía y la vida cotidiana de la ciudad”, apuntó Galfrascoli.

Con el crecimiento del comercio entre ambos países, comerciantes argentinos y brasileños comenzaron a reclamar una conexión más eficiente para el traslado de mercaderías y personas.

En 1935, los gobiernos de Argentina y Brasil aprobaron el proyecto de construcción del puente internacional.

Tres años después, en 1938, el presidente argentino Agustín Pedro Justo colocó la piedra fundamental en Uruguaiana, en tanto que el presidente brasileño Getúlio Vargas hizo lo propio del lado argentino.

Actualmente, uno de esos monolitos históricos todavía puede observarse en la cabecera del puente, del lado argentino.

La obra avanzó rápidamente para la época y el puente fue construido con una combinación de materiales aportados por ambos países. Argentina aportó principalmente el cemento y el hormigón; y Brasil contribuyó con hierro y madera.

Aunque existen registros con diferencias sobre las fechas exactas, la construcción demandó aproximadamente dos años. Y el puente quedó finalizado en 1945.

La inauguración oficial se realizó el 21 de mayo de 1947 y contó con una ceremonia multitudinaria, de la cual participaron el presidente argentino Juan Domingo Perón, y su esposa Eva Duarte de Perón, y el presidente brasileño Eurico Gaspar Dutra. Más autoridades militares, representantes de la Iglesia y funcionarios de ambos países.

La apertura significó una revolución para Paso de los Libres, permitiendo una conexión terrestre directa y permanente con Brasil.

“El puente representó un cambio inmenso para la economía y la integración de nuestra ciudad”, remarcó el columnista en un tramo de su relato.

Actualmente, el puente continúa siendo una pieza clave para el tránsito y el comercio regional, aunque también enfrenta problemas estructurales producto del paso del tiempo y el intenso tránsito pesado.

No obstante, vecinos de ambos lados de la frontera expresan preocupación por el deterioro de la calzada, los daños provocados por camiones de gran porte y la necesidad de mantenimiento constante.

Más allá de las dificultades, el puente sigue siendo uno de los símbolos más importantes de integración regional y de la identidad libreña.

“Conocer la historia del puente es entender cómo Paso de los Libres se convirtió en una ciudad profundamente conectada con Brasil”, destacó Emmanuel Galfrascoli.

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