Guillermo Knoll repasó la vida de Rubén Darío “El Pepo” Castiñeiras, un artista popular marcado por el fútbol, la cumbia y las adicciones.

En su columna El Deporte y la Música, en PONELE H Radio-TV, el periodista y escritor Guillermo Knoll presentó la historia de Rubén Darío Castiñeiras, más conocido como “El Pepo”.

Fanático de Racing, hijo de un futbolista que pasó por Deportivo Español y Banfield, “El Pepo” soñó con ser jugador profesional, pero sus problemas con las adicciones lo alejaron de las canchas.

Knoll recordó que “El Pepo” jugó en Tigre, aunque sin continuidad, y que pronto encontró en la música un espacio de expresión. Su carrera, sin embargo, estuvo marcada por altibajos, pues “tuvo todo para ser muy famoso y reconocido, pero las drogas y los robos lo llevaron varias veces a prisión”, señaló.

A pesar de esos tropiezos, “El Pepo” alcanzó notoriedad en la escena popular. Se presentó en programas como los de Mirtha Legrand y de Susana Giménez, y llevó su música a países como Brasil, México, Chile y Colombia.

“Cantaba por unos pocos pesos en cumpleaños de amigos, pero también llenaba escenarios internacionales”, destacó Knoll.

En otro párrafo, subrayó que la vida de “El Pepo” estuvo atravesada por tragedias, como el accidente en la Costa Atlántica, donde murieron dos integrantes de su grupo. Hecho que lo volvió a poner frente a la Justicia.

“Es una historia de subidas y bajadas que dañaron su carrera musical y personal”, explicó el columnista.

Durante su exposición, Knoll compartió un tema que “El Pepo” grabó en la cárcel de Ezeiza, donde canta sobre la soledad y la ausencia de los seres queridos. “Se siente cómo se extraña a los que no están, se siente que la visita no llega más”, dice le letra.

Knoll cerró con una reflexión en cuanto a que “El Pepo” es un ejemplo de cómo el deporte y la música pueden convivir en una vida marcada por la pasión, pero también por las sombras de la adicción y la marginalidad.

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