El periodista Guillermo Knoll analizó la cercanía del Mundial 2026 y reflexionó sobre el impacto social y cultural que generó la muerte del Indio Solari.
La cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 ya comenzó y el periodista y escritor Guillermo Knoll compartió algunas reflexiones sobre el torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, una edición histórica que contará con la participación de 48 selecciones.
Durante su columna semanal El Deporte y la Música, en PONELE H Radio-TV, Knoll recordó que el Mundial de Estados Unidos 1994 continúa siendo el de mayor promedio de asistencia de público por partido y se preguntó si la próxima edición podrá superar aquellas cifras.
“Tenemos más equipos que nunca y muchas selecciones que la mayoría de nosotros jamás vimos jugar. La gran incógnita es saber cuál será el nivel futbolístico que encontraremos en este Mundial”, señaló.
Además, destacó que la ampliación del número de participantes abre nuevas oportunidades para países con menor tradición futbolística, aunque también genera interrogantes sobre la competitividad general del certamen.
“Hoy tenemos selecciones que no son habituales en las grandes competencias y eso puede hacer que el nivel se empareje. A veces para arriba y otras para abajo”, analizó el columnista.
Un fútbol cada vez más parejo
Guillermo Knoll sostuvo que los resultados recientes demuestran que las diferencias entre las selecciones tradicionales y las emergentes ya no son tan marcadas como décadas atrás.
En ese sentido, remarcó que las potencias continúan contando con jugadores capaces de marcar diferencias individuales, pero advirtió que el desarrollo global del fútbol redujo considerablemente las distancias.
“Argentina, Francia, Alemania, España o Inglaterra siguen teniendo figuras extraordinarias, pero siempre aparecen nuevos talentos y nuevas historias. El fútbol nunca deja de sorprender”, afirmó el periodista y escritor.
El adiós al Indio Solari
Sin embargo, el Mundial quedó en un segundo plano durante el fin de semana. La muerte del músico y compositor Carlos “Indio” Solari concentró gran parte de la atención pública y generó una movilización inédita.
Para Knoll, el fenómeno trascendió lo estrictamente musical.
“Fue un artista que logró atravesar generaciones enteras. Su despedida reunió a personas de distintos sectores sociales, ideologías y edades. Pocas figuras han generado algo semejante en la Argentina”, expresó.
Asimismo, recordó que Solari construyó una carrera alejada de los medios masivos y de los modelos tradicionales de celebridad.
“Era un antihéroe. No buscaba los flashes ni la exposición permanente. Sin embargo, consiguió una identificación popular enorme a través de sus letras y de su obra”, apuntó.
Una huella difícil de igualar
Knoll destacó que la producción artística del exlíder de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dejó una marca profunda en la cultura argentina.
“Muchos pueden escribir canciones, pero muy pocos logran construir una conexión emocional tan fuerte con millones de personas durante varias generaciones”, reflexionó. Y explicó que la vigencia de sus composiciones se refleja incluso en el ámbito futbolero, donde numerosas canciones inspiradas en sus letras fueron adoptadas por hinchadas de distintos clubes del país.
“Lo que logró el Indio fue extraordinario. Dejó una huella cultural que será muy difícil de igualar”, afirmó.
La mirada puesta en el Mundial
Mientras el país continúa procesando la despedida de una de las figuras más influyentes de la música nacional, la atención deportiva comenzará a enfocarse nuevamente en la Selección Argentina y en el inicio de una nueva Copa del Mundo.
“Ahora llegará el momento de ver los partidos, analizar los equipos y descubrir qué historias nos deja este Mundial”, concluyó Knoll.

