Isabel Maina repasó algunos dichos y expresiones populares que suelen utilizarse de manera incorrecta y explicó las historias que dieron origen a cada uno.

En una nueva presentación de su columna Secretos del Buen Decir, en PONELE H Radio-TV, la profesora Isabel Maina propuso detenerse en algunas expresiones incorporadas al lenguaje cotidiano que, con el paso del tiempo, fueron modificándose hasta llegar a utilizarse de una manera diferente a la original.

Uno de los ejemplos más conocidos es “la madre en coche”, expresión que, según explicó, en realidad proviene de “la mar en coche”.

La frase se remonta a comienzos del Siglo XX en Europa, cuando viajar de vacaciones hacia las playas era un privilegio de las familias adineradas.

Como todavía no existían los medios de transporte públicos que se conocen actualmente, quienes podían hacerlo viajaban en sus propios coches hasta la costa. De allí surgió la expresión “ir a la mar en coche”, asociada posteriormente a la idea de pretender comodidades, lujos o condiciones especiales.

Maina también recordó que “la mar” y “el mar” son formas correctas en español, aunque “la mar” posee una utilización más poética o literaria.

Otro de los dichos que suele usarse deformado es “hay monos en la costa”, cuando la expresión original es “hay moros en la costa” y tiene un origen histórico relacionado con la presencia musulmana en la Península Ibérica.

Según explicó la docente, durante siglos existió el temor a incursiones provenientes de las costas del Norte de África. Antes de salir al mar, era necesario comprobar que no hubiera enemigos esperando en la costa. De allí habría surgido la advertencia “hay moros en la costa”.

Con el tiempo, la expresión pasó a utilizarse para advertir que existe alguna persona cerca que no debería escuchar una conversación o que representa algún tipo de inconveniente.

“Así que, por favor, saquen los monos y pongan a los moros”, resumió Isabel Maina con humor.

También apareció en la charla una expresión muy conocida, que es “¿qué le hace una mancha más al tigre?”. Sobre lo que la profesora señaló el error: el tigre se caracteriza por sus rayas, pues no tiene manchas. Por eso, si se quisiera mantener la referencia al animal, la expresión debería ser “una raya más al tigre”.

La confusión, explicó, puede producirse porque existen numerosos animales con pelajes manchados, entre ellos distintos felinos, mientras que las rayas son una característica distintiva del tigre.

Otro dicho analizado fue “harina de otro costado”, en vez de “harina de otro costal”, una expresión que tiene una explicación relacionada con la historia de la elaboración del pan.

Maina explicó que, durante miles de años, las distintas culturas utilizaron diferentes cereales para elaborar panes. Con el desarrollo de la fermentación se descubrió que algunas harinas, particularmente las de trigo y de centeno, resultaban más adecuadas para ese proceso.

Las distintas harinas se almacenaban en costales separados. De allí surgiría la idea de que algo pertenece a “otro costal”. Es decir, corresponde a otro asunto, tema o cuestión que no debe mezclarse con el anterior.

En ese marco, recordó que costal, bolsa y saco pueden funcionar como sinónimos en determinados contextos.

Finalmente, la columnista abordó una expresión cuya formulación resulta particularmente curiosa: “no dar puntada sin hilo”.

Maina planteó que, desde el punto de vista práctico, tendría más sentido hablar de “no dar puntada sin nudo”. Una puntada necesita hilo para existir, pero es el nudo el que permite que quede asegurada en la tela.

La expresión se utiliza para describir a personas que no hacen nada sin buscar algún beneficio, ventaja o propósito determinado.

La columna dejó así una invitación sencilla a prestar un poco más de atención a las palabras que se utilizan todos los días. Y mostró que detrás de muchos dichos aparentemente comunes existe una historia que explica por qué fueron creados y cuál era su sentido original.

Y, como recordatorio final, Isabel Maina subrayó que no es “la madre en coche”, no son “los monos en la costa” y el tigre es rayado, no manchado.

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