La fabricación automotriz acumula un retroceso del 18% en lo que va del año y las ventas a concesionarias suman un descenso del 24,9%.

La producción automotriz tuvo un nuevo retroceso en julio, pero la exportación de vehículos exhibió un crecimiento, sosteniendo la actividad ante el desplome productivo y comercial del mercado interno, de acuerdo con un relevamiento de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).

El reporte, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, arrojó que, durante el séptimo mes del año, las terminales automotrices radicadas en el país fabricaron un total de 31.189 vehículos, lo que implica un 15,8% menos respecto de junio y 16% por debajo del registro del mismo mes del año pasado (37.112 unidades).

Con esta nueva contracción, el acumulado de los primeros siete meses de 2026 se ubicó en 235.847 unidades, marcando un retroceso del 18,0% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En lo que respecta a ventas mayoristas, las automotrices entregaron a la red de concesionarios 34.178 vehículos durante julio, lo que representa un volumen 22,4% menor frente a las 44.096 unidades que se comercializaron en junio.

En la comparación interanual, la contracción fue del 31,9% en relación con julio de 2025. De esta manera, el acumulado del lapso enero-julio cerró con 262.307 unidades, evidenciando una baja del 24,9% interanual.

Las exportaciones se consolidan como el motor de la actividad

La contracara de la coyuntura interna fue el desempeño de los envíos al exterior, que continúan ganando dinamismo. En julio se exportaron 23.377 vehículos, lo que representa un avance del 4,5% respecto de junio y una suba del 28,3% frente a julio de 2025.

En el balance acumulado de los primeros siete meses de 2026, el sector exportó 150.270 unidades, lo que se traduce en un incremento del 1,6% frente a los 147.879 vehículos exportados en igual período del año anterior.

Al analizar el escenario actual, el presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano, sostuvo que “el comportamiento de julio refleja la fase de reacomodamiento que atraviesa la industria, donde la producción viene acomodando sus ritmos al volumen de stock de la cadena de valor y a la dinámica del mercado interno”.

En este marco, remarcó que “el verdadero motor del sector sigue siendo el canal exportador, que en julio mostró un crecimiento interanual del 28,3% y se consolida como el sostén de la actividad en el acumulado del año”.

Para apuntalar este sendero de inserción internacional y ganar escala de producción global, Pérez Graziano consideró que “es indispensable profundizar la agenda de competitividad y generar más y mejores acuerdos con nuestros principales socios comerciales y nuevos mercados”.

Asimismo, agregó que “valoramos el impulso de medidas nacionales como la reducción de derechos de exportación, pero se requiere el acompañamiento de provincias y municipios mediante la rebaja de la presión impositiva local y provincial”. En esa línea, advirtió que “la acumulación de tasas y gravámenes genera un ‘costo argentino’ que resta competitividad exportadora”.

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