En diálogo con PONELE H Radio-TV, la docente repasó aspectos poco conocidos de la vida del científico francés y anticipó las actividades que se realizarán en homenaje al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento.
La profesora Carmen Estenaga puso en escena a Aimée Bonpland, una figura fundamental para la historia científica y cultural del Litoral.
Con la serenidad y precisión que caracterizan a los apasionados de la historia, Estenaga explicó en PONELE H Radio-TV que existe una controversia respecto a la fecha exacta de la muerte de Bonpland. Apuntando que mientras gran parte de las conmemoraciones oficiales se realizan el 11 de mayo, documentos hallados en la parroquia San José de Paso de los Libres indicarían que el naturalista falleció el 10 de mayo de 1858.
“Los historiadores suelen aclarar esas diferencias porque muchas veces las fechas varían según las fuentes”, señaló.
La entrevista avanzó luego sobre la extraordinaria biografía del científico francés. Nacido en el puerto de La Rochelle, Bonpland creció en una familia vinculada a la medicina y a la navegación.
Según relató la profesora, su verdadero nombre era Jacques Goujaud, aunque el apodo “Bonpland” (“buena planta”) terminaría inmortalizándolo en la historia.
Estenaga destacó especialmente el vínculo entre Bonpland y Alexander Von Humboldt, con quien emprendió expediciones científicas por América del Sur a partir de 1799. Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador fueron algunos de los territorios recorridos por ambos investigadores, quienes recolectaron y clasificaron miles de especies desconocidas hasta entonces en Europa.
La profesora recordó que el material reunido fue enviado al Museo de París y generó admiración en el ambiente científico europeo.
De Francia al Río de la Plata
Carmen Estenaga también repasó el paso de Bonpland por la Francia napoleónica. Donde, tras regresar de América, fue distinguido por la Academia de Ciencias y más tarde convocado por Napoleón Bonaparte para desempeñarse como responsable de los jardines y espacios naturales de Malmaison.
Allí desarrolló tareas vinculadas al diseño botánico y la administración de especies vegetales, bajo la protección de Josefina, esposa del emperador y apasionada por las rosas y la jardinería.
Pero el destino del naturalista cambiaría nuevamente cuando figuras como Manuel Belgrano, Bernardino Rivadavia y Manuel de Sarratea lo invitaron a trasladarse al Río de la Plata.
En Buenos Aires ejerció la medicina, enseñó ciencias naturales e introdujo especies vegetales traídas desde Europa. Sin embargo, fue el descubrimiento y estudio de la yerba mate lo que marcaría profundamente su historia en esta región.
La profesora relató cómo Aimé Bonpland logró reproducir la planta de yerba mate, recuperando técnicas que se habían perdido tras la expulsión de los jesuitas. Un avance que despertó el interés -y también la desconfianza- de Gaspar Rodríguez de Francia, quien terminó manteniéndolo prisionero durante nueve años en Paraguay para evitar que compitiera con el monopolio yerbatero paraguayo.
Ya en territorio correntino, el naturalista encontró refugio y reconocimiento. El gobierno de Corrientes le otorgó extensas tierras en la zona de Santa Ana, cerca de la actual localidad que hoy lleva su nombre: Bonpland.
Allí desarrolló actividades agrícolas y científicas que terminarían consolidando su legado en la región.
A 168 años de su muerte
Sobre las actividades conmemorativas, Carmen Estenaga confirmó que el acto oficial organizado por la Municipalidad de Paso de los Libres se realizará frente al busto de Bonpland ubicado sobre la avenida San Martín, en Villa Raitieri. Y, además, distintas instituciones participarán con ofrendas florales y homenajes alusivos.
La profesora adelantó también que continuará profundizando sobre la etapa correntina del científico en una próxima intervención radial.
La conversación dejó en claro algo más profundo que una simple efeméride. Que la figura de Bonpland sigue viva en Corrientes gracias al trabajo de docentes e investigadores como Carmen Estenaga, quienes mantienen encendida la memoria histórica del Litoral y rescatan del olvido a quienes ayudaron a construir la identidad cultural y científica de la región.

