En el marco del Octubre Rosa, el doctor Gustavo Garnica explicó las particularidades del diagnóstico y tratamiento del Cáncer de mama durante el embarazo, una situación compleja que requiere preservar tanto la salud de la madre como la del bebé.

En una nueva presentación de la columna Saludablemente Hablando, en PONELE H Radio-TV, el ginecólogo y mastólogo Gustavo Garnica abordó un tema especialmente relevante durante el Octubre Rosa: el Cáncer de mama durante el embarazo.

Explicó que se trata específicamente de los casos en los que el Cáncer de mama se diagnostica durante la gestación; y que, a diferencia de años anteriores, actualmente no se incluye dentro de esta definición al período de puerperio, debido a que presenta características y tratamientos diferentes.

Uno de los factores que contribuyó al aumento de estos casos es el retraso de la maternidad. Además, el diagnóstico puede presentar dificultades porque muchos de los cambios que se producen en las mamas durante el embarazo pueden dificultar la detección de una lesión.

El doctor Garnica señaló que el síntoma más frecuente es la aparición de una masa o dureza palpable en la mama. Y remarcó que, si bien entre el 80 y el 90 por ciento de las durezas mamarias pueden ser benignas, ninguna debe ser minimizada y siempre debe ser estudiada.

Durante el embarazo, la ecografía constituye una de las principales herramientas diagnósticas. La utilización de estudios que implican radiación requiere, en cambio, una evaluación cuidadosa y personalizada, teniendo en cuenta el momento del embarazo y la cantidad acumulada de radiación.

“Cuando aparece un nódulo, una bolita o una dureza, hay que estudiarlo”, destacó el especialista, subrayando la importancia de no postergar la consulta.

Uno de los aspectos centrales de la charla fue explicar que el diagnóstico de Cáncer de mama no significa necesariamente que deba interrumpirse el embarazo.

El tratamiento se determina de acuerdo con el estadio de la enfermedad y el momento de la gestación. En casos excepcionales, particularmente frente a una enfermedad avanzada, la decisión puede ser analizada en un comité especializado.

La cirugía puede realizarse durante los tres trimestres del embarazo. Sin embargo, existen diferencias importantes respecto de otros tratamientos.

Durante el primer trimestre no se administra quimioterapia, debido al mayor riesgo para el desarrollo fetal. Cuando la paciente alcanza el segundo trimestre, puede evaluarse la utilización de determinados esquemas de quimioterapia, que también pueden administrarse durante el tercero bajo estricta supervisión médica.

La radioterapia, en cambio, está contraindicada durante el embarazo. Cuando resulta necesaria -por ejemplo, después de una cirugía conservadora de mama- se espera hasta la finalización del embarazo para realizarla.

En este sentido, Garnica apuntó que la planificación del tratamiento busca evitar tanto una demora innecesaria en el tratamiento de la enfermedad como riesgos evitables para el bebé.

Por esa razón, se procura, cuando las condiciones lo permiten, llevar el embarazo hasta su término y evitar un parto prematuro programado únicamente por el diagnóstico oncológico.

El destacado profesional puso de relieve, además, que determinadas drogas atraviesan la placenta y, por lo tanto, no pueden utilizarse durante la gestación. Del mismo modo, algunos estudios habituales en pacientes con Cáncer de mama deben modificarse o directamente evitarse durante el embarazo.

Por la complejidad de estos casos, el abordaje requiere la participación de distintos especialistas.

Mastólogos, oncólogos, obstetras, radioterapeutas, genetistas y otros profesionales deben trabajar de manera coordinada para definir el mejor tratamiento para cada paciente.

En este sentido, Garnica remarcó la importancia del comité de tumores, donde se evalúa cada situación de manera individual.

Además, algunas pacientes jóvenes pueden presentar alteraciones genéticas, como mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, por lo que la evaluación genética también puede formar parte del abordaje.

Una vez finalizado el embarazo, y de acuerdo con cada caso, pueden analizarse estrategias de prevención y tratamiento a largo plazo.

El especialista explicó que las intervenciones quirúrgicas pueden realizarse durante cualquiera de los tres trimestres.

En determinadas circunstancias, incluso puede realizarse una mastectomía con reconstrucción inmediata mediante expansor o prótesis. Sin embargo, procedimientos reconstructivos más complejos, que requieren cirugías prolongadas, pueden evitarse durante el embarazo para reducir el tiempo de anestesia y los riesgos para el bebé.

“El objetivo es optimizar los tiempos, tratar el tumor y después continuar con el resto del tratamiento cuando corresponda”, explicó Garnica.

La charla permitió poner sobre la mesa una situación que, aunque poco frecuente, requiere especial atención.

El mensaje del especialista durante el Octubre Rosa fue claro y tiene que ver con que la prevención y el control de la salud mamaria no deben limitarse a un solo mes del año.

Ante la aparición de un nódulo, una dureza o cualquier modificación en la mama, la consulta médica no debe postergarse, incluso durante el embarazo.

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