La profesora Isabel Maina explicó por qué es incorrecto hablar de “descendencia africana” cuando en realidad corresponde decir “ascendencia africana”. Además, aclaró un error muy frecuente en el uso de los números con la palabra “persona”, una incorrección que se escucha a diario en los medios de comunicación.

La actualidad internacional, entre el Mundial y las noticias sobre distintos países, motivó a Isabel Maina a abordar en una nueva entrega de Secretos del Buen Decir, un error de lenguaje muy extendido: la confusión entre ascendencia y descendencia.

“La gente en general confunde lo que es descendiente con ascendiente”, señaló la docente en su incursión semanal en PONELE H Radio-TV.

En ese contexto, explicó que los descendientes son los hijos, nietos, bisnietos y todas las generaciones que vienen después de una persona, mientras que la ascendencia está formada por los padres, abuelos y antepasados de quienes proviene nuestro origen.

“Las personas de piel oscura que han nacido y viven en Europa no tienen descendencia africana, sino ascendencia africana”, resaltó.

Maina comentó que esta confusión aparece con frecuencia en consulados y embajadas cuando muchas personas inician gestiones para obtener una ciudadanía europea. “Usted es el descendiente de esas personas. Ellos son su ascendencia, sus ascendientes”, es la forma correcta de expresarlo.

Según indicó, es un error que se escucha incluso en radios y canales de televisión, pese a que ambos términos tienen significados completamente distintos.

 

¿Se dice 21 personas o 21 personas?

En la segunda parte de la columna, la profesora se refirió a otra incorrección habitual: expresiones como “21 personas” pronunciadas como si el número final fuera masculino.

Explicó que, si la palabra “persona” es femenina y, por ende, el número compuesto debe mantener esa concordancia.

“Si nosotros nunca decimos un persona, decimos una persona. Entonces, ¿por qué vamos a cambiar una por un?”, cuestionó Maina.

Para hacerlo más gráfico, utilizó un ejemplo sencillo: cincuenta personas más una persona son cincuenta y una personas. “No hay otra forma… En total tenemos cincuenta y una (51) personas”, recalcó.

La importancia de mantener la coherencia

La docente recordó que la coherencia debe respetarse tanto en el género como en el número y en el tiempo verbal, ya sea al hablar o al escribir.

“Si estamos hablando en femenino, debe ir siempre una y nunca un, porque un es masculino”, aseguró.

Con ejemplos cotidianos y explicaciones sencillas, Isabel Maina volvió a demostrar que pequeños cambios en las palabras pueden modificar completamente el sentido de una expresión y que conocer estas diferencias ayuda a comunicarnos con mayor precisión.

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