En las últimas horas, el caso de Agostina Vega en la ciudad de Córdoba cambió la carátula a femicidio. Y en este contexto, la escuela a la cual asistía hizo una jornada de reflexión y reveló que la joven había dejado de asistir a clases casi un mes antes del trágico desenlace.

La última vez que Agostina estuvo en el aula fue el 8 de mayo. Ante su ausencia prolongada, el establecimiento del barrio Juan Pablo II se contactó con su madre, Melisa Heredia. En ese contacto, la familia manifestó una preocupación que hoy cobra una relevancia determinante: la joven estaba recibiendo amenazas a través de las redes sociales.

 

Por qué dejó de ir a clases: el protocolo de alerta y el temor familiar

Mónica Benítez, inspectora de Educación Secundaria del Ministerio de Educación, confirmó que el colegio aplicó el programa de “alerta temprana de trayectorias cuidadas” al detectar que la alumna no regresaba después de los primeros días de mayo.

Fue en ese marco que la madre de Agostina refirió que planeaba cambiarla de escuela precisamente por el temor que generaban los mensajes intimidatorios que la adolescente recibía en entornos digitales.

A pesar de este escenario previo, desde el Ministerio de Educación señalaron que durante su estadía escolar no se habían detectado signos de alerta o conflictos inminentes dentro del aula. Agostina era considerada una alumna promedio que cumplía con sus actividades con normalidad hasta fines de abril. Había ingresado a la institución en septiembre de 2025, tras un pase motivado por una mudanza familiar.

 

Dolor y silencio en el Ipem 169

La institución suspendió todas sus actividades para procesar lo que las autoridades definieron como un “momento de vacío inmenso”.

El vínculo de la familia Vega con el colegio es profundo: tanto la madre como los hermanos de la víctima son egresados del establecimiento, y su abuelo mantenía una relación cercana con los directivos.

Sus compañeros de tercer año, un curso de 30 alumnos, fueron quienes más visibilizaron la búsqueda mientras Agostina estaba desaparecida. A través de un video que circuló en redes sociales, los adolescentes sostenían un cartel con una frase que hoy conmociona a la comunidad educativa: “En el aula faltás vos, Agos”

Reclamo de justicia y movilización

El femicidio, por el cual se encuentra imputado Claudio Barrelier, movilizó también al gremio docente Uepc Capital. Los educadores se manifestaron frente a la escuela exigiendo mayores recursos para la protección de las infancias y adolescencias, señalando la responsabilidad estatal en la celeridad de los operativos de búsqueda.

Este caso se suma a una estadística crítica en la provincia, que registra al menos seis femicidios con patrones de extrema violencia en los últimos cuatro años.

Como respuesta, organizaciones sociales y la comunidad educativa convocaron a sumarse a la marcha del próximo 3 de junio, donde se exigirá justicia por Agostina y se visibilizarán otros casos de personas desaparecidas en la región.

Con información de Vía País

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