MERCEDES
Este es el diseño para el nuevo santuario del Gauchito Gil

El objetivo es posicionar al edificio como un ícono que debe destacar y ser fácilmente identificado dentro del predio ubicado en cercanías de Mercedes.

Las arquitectas Julieta Repetto y Lorena Sánchez presentaron el proyecto para el nuevo santuario del Gaucho Gil, el componente arquitectónico principal de un proyecto integral más amplio, lindero a la Ruta Nacional N°123, próximo a la ciudad de Mercedes, Corrientes.

Se localiza respetando la ubicación actual de la figura histórica.

La ejecución del proyecto integral está siendo materializada gradualmente, conforme directivas de Gobierno de Corrientes y posibilidades de financiamiento. Actualmente se encuentra en proceso de obra la primera etapa, compuesta por un portal de acceso, módulos sanitarios e institucionales, puestos feriantes, estacionamiento y circulación peatonal.

Repetto y Sánchez aclararon que ha sido condición de diseño no modificar esa localización, respetando la creencia y el mito popular sostenido por sus fieles de que si se lo mueve se actúa en contra de la decisión del Gaucho de permanecer allí, y eso trae malas consecuencias para quienes lo intentan. Esto ocasiona que se invada en ese punto parte de la faja vial.

Si bien el ingreso al santuario se da únicamente desde el interior del predio, la posición de la figura del gaucho se mantiene en este diseño de frente a la ruta, como está actualmente. El santuario forma parte de un conjunto mayor que integra un espacio central al aire libre y un escenario que posibilita la realización de los espectáculos, bailes y concentraciones propias del festejo popular, a cuyos lados se ubican puestos gastronómicos.

El objetivo es posicionar al santuario como un ícono que debe destacar y ser fácilmente identificado dentro del predio. Desde la ruta se estructura, a manera de fachada, una vista longitudinal que intercala y se vincula en su lenguaje con los portales de acceso.

«Como diseñadoras tuvimos algunos desafíos arquitectónicos: el primero es poder interpretar en la generación de los espacios el vínculo íntimo y colectivo de los fieles con el Gaucho. El segundo es de orden morfológico: cómo lograr un hito de referencia de escala monumental, siendo que el lenguaje más utilizado por sus fieles se refiere a una escala doméstica».

«Cómo resolver esa dicotomía de arquitectura intuitiva, sencilla, humilde, hecha por sus propias manos, con un lenguaje que refiere a los techos inclinados que identifican el rancherío popular, con sus texturas de placas, cintas rojas, etc., con otra más racional, técnica, simbólica, contemporánea y que genera otras espacialidades y estéticas», señalaron las arquitectas.

El primero atiende a poder recuperar y anidar los distintos momentos de ese rito que se produce en el recorrido hacia el encuentro con el Gaucho y que se expresa centralmente en el espacio interior. El segundo lo pensaron bajo la premisa de fusionar ambas estéticas, ambas arquitecturas, y se expresa con mayor fuerza en el conjunto morfológico interior-exterior.

Atrio y oratorio

El conjunto edilicio combina dos configuraciones morfológicas: una que remite a un templo conformado por una serie de columnas de hormigón y una cubierta inclinada con su perímetro semicubierto, a modo de atrio y otra más cerrada y compacta con planos inclinados que forman un volumen macizo más alto que hacia la ruta se materializa con un paño completamente vidriado que continúa hasta el techo formando parte de este.

Este espacio remite interiormente al oratorio. El atrio de acceso recibe al visitante con un carácter más público, abierto y relacionado con el exterior o plaza mayor.

En planta se trata de un espacio semicubierto, que dirige la atención a un punto en el que nos recibe una figura del Gaucho Gil calada en una placa metálica de aproximadamente 5 metros de altura, al pie de la cual se ubica el sector donde los fieles realizan el característico encendido de velas en un lugar especialmente preparado para tal fin.

Otro punto de interés dentro del atrio lo configura el sitio donde se ubica el espinillo original, también diseñado para rendir tributo. El espinillo que mediante la transmisión oral de los fieles se identifica como el árbol bajo el cual fue asesinado el Gaucho Gil.

A ambos lados de la figura calada se presentan dos vanos que permiten el paso al espacio del oratorio, que posee un carácter más intimista y es donde se da el contacto con la mítica figura.

En este paso el cielorraso baja de altura para introducirnos a otro espacio más individual, sensible y emotivo, que es el oratorio.

Allí nos encontramos con la figura del gaucho iluminado por una luz difusa que proviene del paramento vidriado de color rojo que se extiende hasta el techo tiñendo de ese color el lugar. La espacialidad se potencia quebrando la continuidad del cielorraso con un espacio de 13 m de altura que deja ver a nivel de cubierta un techo plano vidriado como una continuidad entre el cielo y la tierra.

Este prisma elevado se presenta rodeando al gaucho enmarcando su figura. La superficie interior presenta terminaciones neutras a manera de lienzo (hormigón a la vista) como paños dispuestos para ser intervenidos y completados por los fieles.

Además, se dispusieron algunos cubículos que remiten a la idea de pequeños nichos construidos por la gente para colocar ofrendas. La escena se completa en la pared de fondo de la figura, donde se inscribe en letras corpóreas una frase adjudicada al Gaucho: “Cuando mi sangre inocente derramada llegue a Dios, volveré convertido en favores a mi pueblo”.

Adecuación climática y sustentabilidad energética

La disposición general deja la orientación principal al sector Norte; ello favorece contrarrestar la acción de los vientos más fuertes de orientación Sureste. Constructivamente el cierre del perímetro orientado al Sur (ruta) colabora y acompaña esta razón.

Respecto del asoleamiento, el 8 de enero, día de mayor concurrencia, se encuentra en el período en que el sol se inclina hacia el sur y ello posibilita el ingreso de luz a través del paño vidriado translúcido en el momento del atardecer. Los elementos pasivos que contribuyen a una ventilación natural y pérdida de calor se detallan a continuación.

El conjunto formalmente inicia con un sector semicubierto, a modo de galería, que permite la circulación del viento, y el cuerpo elevado que de manera formal señaliza el oratorio posee una carpintería especialmente diseñada con rejillas de ventilación.

Las carpinterías lineales laterales tienen sistema de apertura pivotante que permite la circulación de aire, con vidrios tonalizados en rojo y laminado térmico. Estas carpinterías se combinan y forman parte del sistema integral de acondicionamiento pasivo basado en circulación de aire y orientación.

Características arquitectónicas estratégicas

La altura general del atrio y la inclinación de la cubierta, además de guardar relación con una búsqueda espacial de escala, facilita y permite la elevación del aire caliente y su salida por el volumen del oratorio. El sector donde se encienden las velas está diseñado con un extractor a tal fin, que conduce la salida de humo.

La fachada vidriada se orienta hacia el sur y posee doble vidriado con cámara y laminado color con aislación térmica. El sector aledaño se trabaja con vegetación y suelo permeable.

«En particular en este proyecto tenemos un desafío aún mayor, que es poder lograr que los fieles se sientan reflejados, respetados en su credo, en sus rituales, que se adueñen del espacio y lo hagan suyo. Es allí donde se completa el trabajo del arquitecto: deja de ser un proyecto, una obra, para convertirse en un espacio habitado, un espacio apropiado».

Equipo

Este proyecto fue publicado en la última edición de ADNea Revista de Arquitectura y Diseño del Nordeste argentino. Además de Repetto y Sánchez, el equipo se completa con José María Novo y Stella Maris Escalante.

La intervención integral del predio en la localidad de Mercedes está en manos del Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Corrientes, con la coordinación de proyectos de Gisela Gasparini y la coordinación técnica de la arquitecta Susana Odena.

EL Litoral

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