SIGUEN LAS TAREAS DE RESCATE
Aumentaron a 2.700 los muertos por el terremoto en Marruecos

El sismo ocurrió en la noche del viernes y fue de magnitud 6,8 según los servicios geológicos estadounidenses y 7 según el centro marroquí para la investigación científica y técnica. La cifra de muertos, hasta el momento, es de 2.681, mientras que la cantidad de heridos reportados es de 2.501 heridos.

Los equipos de rescate marroquíes continuaban este lunes las tareas de búsqueda de sobrevivientes tras el violento terremoto que el viernes pasado sacudió la región sudeste de la turística ciudad dejando un saldo de casi 2700 muertos y casi la misma cifra de heridos, con la ayuda de brigadistas de España, Reino Unido, Catar y Emiratos Árabes Unidos.

El sismo, considerado el más grave en los últimos 60 años, tuvo una magnitud de 6.8 según los servicios geológicos estadounidenses y 7 según el centro marroquí para la investigación científica y técnica.

Según el último balance conocido este lunes, el movimiento sísmico dejó al menos 2.681 muertos y 2.501 heridos, consignó la agencia AFP.

La provincia de Al Hauz, epicentro del sismo, fue la más golpeada, seguida de Tarudant, en estas ciudades el sismo destruyó aldeas enteras.

Solidaridad de CFK

La vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner manifestó este domingo su «solidaridad con el pueblo de Marruecos» tras el sismo de magnitud 6,8 que generó más de 2.000 muertos y otras 2.059 personas heridas en ese país del norte de África.

«Toda nuestra solidaridad con el pueblo de Marruecos en este momento tan difícil y doloroso», expresó Fernández de Kirchner en su cuenta en la red social X, antes conocida como Twitter.

Con esas palabras, la Vicepresidente envió su apoyo al país africano que el jueves pasado por la noche sufrió un sismo de magnitud 6,8, con epicentro 71 kilómetros al suroeste de la turística ciudad de Marrakech.

La Cancillería informó a Télam que hasta el domingo no hay ciudadanos argentinos fallecidos ni heridos y también brindó sus condolencias en forma oficial.

La magnitud del daño generó una ola de solidaridad internacional con condolencias expresadas por el papa Francisco y las autoridades de España, Estados Unidos, Israel, Reino Unido y la Argentina, entre otros países, que además ofrecieron ayuda humanitaria.

Ayer de mañana rescatistas españoles estaban presentes en dos localidades al sur de Marrakech, Amizmiz y Talat Nyaqoub en donde se desplegaron 12 ambulancias, varias decenas de 4×4 del Ejército y la gendarmería, según consignó un despacho de la agencia de noticias AFP.

Asimismo, un centenar de socorristas marroquíes se preparaban para iniciar las operaciones de búsqueda y un equipo de 30 bomberos españoles, un médico, una enfermera y dos técnicos se coordinan con las autoridades marroquíes para iniciar las labores.

Desde Barcelona, informó la agencia Europa Press, también partió un vuelo con 17 bomberos, 2 enfermeras y 2 perros adiestrados para sumarse a la ayuda internacional.

Este sismo es el más grave y con mayor número de víctimas en Marruecos desde el ocurrido en Agadir el 29 de febrero de 1960 en donde murieron casi 15.000 personas, un tercio de la población de esta ciudad en la costa oeste.

Annika Coll, responsable del equipo de bomberos español aseguró que «la gran dificultad está en las zonas alejadas y difíciles de acceso» y enfatizó en que «es difícil decir si las probabilidades de encontrar supervivientes disminuyen porque, por ejemplo, en Turquía (donde se produjo un violento sismo en febrero) conseguimos hallar una mujer viva tras seis días y medio. Siempre hay esperanza».

«También es importante encontrar los cuerpos sin vida porque las familias tienen que saberlo y hacer el duelo», añadió.

A unos 70 kilómetros más al norte, otro equipo de 48 agentes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) estableció un campamento en la entrada de la pequeña localidad de Amizmiz desde el domingo por la noche. «Esperamos una reunión con la protección civil marroquí para determinar exactamente dónde podemos desplegarnos», señaló Albert Vásquez, de la UME.

El equipo va acompañado de cuatro perros y lleva microcámaras para introducirse en las pequeñas cavidades entre los escombros, también lleva aparatos para detectar presencia humana.

En Tikht, un pequeño pueblo cerca de Adassil, un minarete y un puñado de casas de adobe aguantan como únicas supervivientes en un paisaje apocalíptico.

«La vida ha terminado aquí», lamentó Mohssin Aksum, un vecino de 33 años. «El pueblo está muerto».

Cerca de él, las fuerzas de seguridad marroquíes cavan las tumbas para las víctimas o instalan tiendas amarillas para los supervivientes que se quedaron sin hogar. En este escenario, el domingo, una gran cantidad de habitantes hacían fila en los hospitales locales para donar sangre.

Ante la amplitud de la destrucción, brota la solidaridad en Marrakech, donde numerosos habitantes hicieron fila en los hospitales para donar sangre.

La Cruz Roja Internacional advirtió de la importancia de la ayuda humanitaria que, según ellos, puede ser necesaria «durante meses o incluso años», pero las primeras «24 o 48 horas (son) críticas», advirtió.

Además de las pérdidas humanas y materiales, el sismo afectó al patrimonio arquitectónico del reino, en la medina del barrio antiguo de Marrakech, los daños son impresionantes y las murallas del siglo XII que rodean la ciudad imperial, fundada sobre el año 1070 por la dinastía de los almorávides, están parcialmente desfiguradas.

Sitios patrimoniales clave resultaron gravemente dañados

El terremoto destruyó amplias zonas del centro histórico de Marrakech -destino turístico clave en la dinámica económica del país- y varios sitios relevados como Patrimonio Mundial de la Unesco, entre ellos algunas zonas donde se rodó parte de la película «Lawrence de Arabia» en 1962.

Marrakech, considerada la ciudad más turística de Marruecos, es casi en su totalidad patrimonio mundial. Tras el sismo de magnitud 7, varios de sus íconos culturales peligran, entre ellos la mezquita Koutoubia, que sufrió daños considerables.

El director regional de la Oficina de la Unesco para el Magreb, Eric Falt, visitó la medina de Marrakech, donde pudo comprobar la magnitud de los daños materiales y, en particular, el número de casas en ruinas tras los desperfectos del terremoto que asoló a Marruecos. El sitio fue inscripto en 2009 por la Unesco como patrimonio de la humanidad.

Los enviados del organismo a la zona del desastre detectaron importantes grietas en el minarete de la Koutoubia, la estructura más emblemática, pero también la destrucción casi total del minarete de la mezquita de Kharbouch en la plaza Jama El Fnaa. Las murallas de la ciudad también resultaron dañadas en varios lugares.

Según los informes la mezquita de Tinmel, ubicada en las montañas del Alto Atlas en la provincia de Al Haouz, donde se encontraba el epicentro del terremoto, también quedó casi completamente destruida.

La mezquita, que alguna vez fue un lugar de peregrinación, fue parcialmente restaurada a mediados del siglo XX y nuevamente en la década de 1990, y ha estado en la lista provisional del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1995. Hace apenas siete meses, el Ministerio de Asuntos Islámicos inició un proyecto de restauración.

Fundada en 1070-1072 por los almorávides, una dinastía musulmana bereber, Marrakech sigue siendo un lugar con un importante patrimonio tangible e intangible. Fue una potencia política, económica y cultural durante siglos, influyendo en el mundo musulmán occidental, desde el norte de África hasta Andalucía.

Sus tesoros culturales del período almorávide incluyen la Mezquita Koutoubia, la Kasbah (un complejo amurallado que incluye sitios como el palacio real), así como almenas, puertas monumentales y jardines. Joyas arquitectónicas posteriores incluyen el Palacio Bandiâ, la Madraza Ben Youssef (una escuela construida en el siglo XIV), las Tumbas Saadíes, varias residencias grandiosas y la Plaza Jamaâ El Fna, la plaza donde muchos buscaron refugio cuando el terremoto sacudió la ciudad el viernes.

Falt señaló que el sitio de Ksar Aït Ben Haddou, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la ciudad fortificada en la antigua ruta de las caravanas entre el Sahara y Marrakech, donde se rodaron partes de la película «Lawrence de Arabia» en 1962, también se vio afectada por el terremoto.

«Es difícil tener un inventario preciso [del daño causado]», dijo a The Art Newspaper. «Pero las fotos muestran edificios dañados y agrietados. Según los informes, el granero colectivo que domina el ksar resultó gravemente dañado», dijo a propósito de la ciudad que se considera un excelente ejemplo de la arquitectura marroquí de arcilla.

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