El Papa Francisco condenó la violencia contra las mujeres en su primera misa del 2020

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El Sumo Pontífice consideró una «profanación de Dios» la violencia contra las mujeres, al tiempo que reclamó que sean incorporadas «completamente» en los procesos de toma de decisiones. «Las mujeres son fuente de vida», dijo.

El Papa Francisco consideró una «profanación de Dios» la violencia contra las mujeres, al tiempo que reclamó que sean incorporadas «completamente» en los procesos de toma de decisiones, al celebrar en la Basílica de San Pedro su primera misa del año.

«Si queremos tejer con humanidad las tramas de nuestro tiempo, debemos partir de nuevo de la mujer», planteó el pontífice durante la celebración en el Vaticano que se convirtió en la primera misa que da en este 2020.

«El renacer de la humanidad comenzó con la mujer. Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre», lamentó luego Jorge Bergoglio.

«Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer», condenó en su homilía, en el día en que se celebra la 53 Jornada Mundial de la Paz.

«La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad. Cuántas veces el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornografía, explotado como un terreno para utilizar», continuó el pontífice.

Según el Papa argentino, el cuerpo femenino «debe ser liberado del consumismo, debe ser respetado y honrado. Es la carne más noble del mundo, pues concibió y dio a luz al Amor que nos ha salvado. Hoy, la maternidad también es humillada, porque el único crecimiento que interesa es el económico».

«Hay madres que se arriesgan a emprender viajes penosos para tratar de forma desespera dar un futuro mejor al fruto de sus entrañas, y que son consideradas como números que sobrexceden el cupo por personas que tienen el estómago lleno, pero de cosas, y el corazón vacío de amor», criticó al referirse al drama de las migraciones.

«Y si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de batalla, que nos importe la dignidad de toda mujer», enfatizó Francisco.

«De una mujer nació el Príncipe de la paz. La mujer es donante y mediadora de paz y debe ser completamente involucrada en los procesos de toma de decisiones», reclamó el Papa, que durante su pontificado ha promovido a mujeres a cargos de relevancia de la Curia como la directora de los Museos del Vaticano, Barbara Jatta, o la directora teológico-pastoral del Dicasterio para la Comunicación, Natasha Govekar.

«Porque cuando las mujeres pueden transmitir sus dones, el mundo se encuentra más unido y más en paz. Por lo tanto, una conquista para la mujer es una conquista para toda la humanidad», planteó el Papa.

Además de su reivindicación de la figura de la mujer, el Papa también se refirió a los peligros que enfrenta la Iglesia, en un marco de resistencias de sectores conservadores a algunas líneas de su pontificado.

«El enemigo de la naturaleza humana, el diablo, trata de dividirla, poniendo en primer plano las diferencias, las ideologías, los pensamientos partidistas y los bandos», advirtió. «Pero no podemos entender a la Iglesia si la miramos a partir de sus estructuras, programas y tendencias: percibiremos algo de ella, pero no su corazón», finalizó.

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